A oscuras
No es novedad: vemos las catástrofes y el sufrimiento –aun el más lejano– en tiempo real, a cada rato, con lujo de imagen y detalle. Y así como lo vemos, lo olvidamos. A fines de la década del 90, en Ante el dolor de los demás, Susan Sontag escribió: “Las imágenes dicen: Esto es lo que los seres humanos se atreven a hacer, y quizá se ofrezcan a hacer, con entusiasmo, convencidos de que están en lo justo. No lo olvides”. En esta foto no se ven cuerpos destrozados, ni cadáveres, ni misiles. Apenas lo que podría ser un atardecer engañosamente tranquilo, en una isla privada de combustible, lo que equivale a carecer de todo lo que mueve a nuestro mundo. Entre presión externa y opresión interna, Cuba languidece; el destino de las personas que buscan algún respiro en medio de un apagón se pierde, sin afectar a nadie, por entre el fárrago de miles de otras fotos y padecimientos.







