Cazadores amorosos
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En griego clásico, la palabra morós significaba loco, insensato, impío, necio e incluso estúpido. Pero para denominar a los alcatraces (en este caso, Morus bassanus, o alcatraz común) eligieron la acepción “estúpido”, porque cuando están incubando, como los de la imagen de arriba, no exhiben ningún temor y, por lo tanto, era fácil cazarlos. El primer plano muestra, además, una de las características más notables de estas aves, adaptadas a cazar sumergiéndose a toda velocidad desde 30 metros de altura en el océano. Sus picos no tienen fosas nasales; se encuentran dentro de la boca.
La foto fue tomada a fines de agosto, cuando unos 250.000 alcatraces nidifican en los acantilados de Bempton, en Yorkshire, Inglaterra. Un espectáculo imponente, porque son, con casi 2 metros de envergadura, las aves marinas más grandes del Atlántico Norte.
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