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KANSAS CITY (enviado especial).- Mientras Francia disputaba los últimos minutos de su partido frente a Marruecos, los jugadores suizos salieron al césped del estadio del Sporting Kansas City para el penúltimo entrenamiento antes de jugar contra Argentina por el pase a semifinales del Mundial 2026. El plantel arrancó bajo la sombra que proyectaba la platea para protegerse del fuerte sol de la tarde de Misuri.
Hubo ejercicios en bicicleta y con pelota. Kobel, el arquero del Borussia Dortmund que fue figura en el triunfo ante Colombia, entrenó en una de las cabeceras. En los quince minutos dispuestos para la prensa no practicó penales.

La gran incógnita en Suiza es si recupera a Johan Manzambi. El goleador, de 20 años, se perdió el duelo de octavos de final. Este jueves salió a la práctica con una rodillera en su pierna izquierda e hizo trabajos diferenciados. Según pudo averiguar LA NACION, el delantero podría estar disponible el sábado. Si no es titular, haría su ingreso en el segundo tiempo.

Otra de las grandes atracciones de los suizos es su referente y capitán, Grant Xhaka. Antes del comienzo de este Mundial declaró, reñido con la idiosincrasia de su país, que “Suiza será campeón del mundo”. Todo un indicio de un líder distinto para una sociedad que palpita el partido más importante de su historia. Ahora, Suiza lo idolatra.
Tras el pase a cuartos de final, el martes pasado ante Colombia por penales, el DT tomó nota de su próximo rival. A la luz de los sufridos triunfos de los dirigidos por Scaloni ante Cabo Verde y Egipto, Murat Yakin se anima: “Esta es una oportunidad única, se pudo ver que la Argentina no es invencible”.
Suiza logró el pase a los cuartos de final después de 72 años. La última vez que había llegado a esta instancia fue en la Copa del Mundo que organizó en la Europa de posguerra. Por eso, consideran esta performance como el mayor éxito en su historia del fútbol y se ilusionan.

Lejos de los aficionados de las grandes potencias europeas y vecinos, como Alemania, Italia o Francia, los suizos viven el fútbol a su modo.
Los partidos de esta Copa del Mundo llegan de madrugada a través de las pantallas y en los estadios apenas se divisan puñados de residentes en Estados Unidos para un equipo que despierta pocas pasiones en los espectadores neutrales.
En la pequeña nación del centro de Europa, la selección se ha transformado en un suceso para las nuevas generaciones, que festejaron hasta altas horas de la mañana los pases ante Argelia y Colombia. En un país casi opuesto al fanatismo que se respira en Sudamérica con su selección, los suizos descubrieron que su equipo nacional logró algo impensado por sus padres y abuelos.
Llegan a corear el nombre de “selección suiza” y hasta se pintan cruces en las mejillas, según escribe en un artículo NZZ, el diario más antiguo del país con sede en Zurich.

El texto ilustra al hincha de esta selección como un “aficionado que acepta que, al ser un país pequeño, no puede competir con las grandes potencias”. “Se conforma con lo que tiene e incluso se siente algo orgulloso de sus logros más destacados, como la victoria contra Francia en 2021 o contra Italia en 2024”, precisan.
Este Mundial fue más allá en el “fanatismo a la suiza”. “Un patriotismo de fiesta. Pero ondear banderas y cantar a la tirolesa les resulta ajeno”, destaca el periódico local.
La selección suiza disputó todos los partidos del Mundial en la costa oeste norteamericana. Debutó en San Francisco con Qatar (1-1), luego jugó en Los Ángeles con Bosnia y Herzegovina (4-1) y cerró con Canadá (2-1) en Vancouver. Terminó primera en su grupo. En la ciudad canadiense jugó sus duelos por dieciseisavos de final contra Argelia (2-0) y el último pase por penales ante Colombia (0-0).
El plantel europeo arribó el miércoles por la noche a Kansas City para preparar el crucial encuentro del sábado ante los campeones del mundo.
La base de los suizos elegida para esta competencia está en San Diego, al sur de California. Desde hace más de un mes se alojan en un exclusivo complejo de cinco estrellas ubicado sobre las costas del Pacífico. Fairmont Del Mar incluye áreas privadas, piscinas y spa. El entrenamiento ocurre cerca de allí, en el complejo de la Academia Judía de San Diego, en La Jolla.
Argentina y Suiza se enfrentaron en siete ocasiones, con cinco triunfos para la selección y dos empates. Dos de esos encuentros se produjeron en Copas del Mundo. El primero fue en Inglaterra 1966. Fue por la tercera fecha del Grupo 2 en Sheffield. Artime y Onega convirtieron para la selección del Toto Lorenzo que cerró el pase a la siguiente ronda con cinco puntos.
El siguiente duelo está fresco en la memoria de los hinchas argentinos. Ocurrió en San Pablo, por los octavos de final del Mundial 2014. La sufrida victoria argentina llegó recién en el minuto 118, tras una gran jugada de Messi que le cedió la pelota a Di María al borde del área, quien definió de primera ante el arquero Benaglio.
El equipo al que enfrentará la Argentina para meterse por segundo Mundial consecutivo entre los cuatro mejores destaca por su orden defensivo y su pragmatismo. Esas nociones fueron inculcadas por el DT de origen turco Yakin, quien ya llevó a Suiza hasta los octavos de final en Qatar y a los cuartos de final de la Eurocopa 2024, donde eliminó a Italia y perdió por penales ante Inglaterra. A su ordenamiento táctico le agrega algunos jugadores de élite y un arquero del Borussia Dortmund alemán, Kobel, que fue la gran figura en los penales ante Colombia.
Su gran líder es el capitán Granit Xhaka, con pasado en el Arsenal inglés y el Bayer Leverkusen alemán. Ahora está de regreso en la Premier inglesa, donde tiene un buen presente en el Sunderland. El juvenil de 20 años Johan Manzambi es otro de los puntos fuertes. Autor de tres goles, fue baja por lesión ante Colombia y podría volver frente a Argentina.
Otra de sus figuras es Manuel Akanji. El jugador de Inter de Milán anunció que no volvería a patear en las definiciones por penales luego de errar en el suyo en la serie ante el conjunto que dirige Néstor Lorenzo, pese a que su arquero lo terminó salvando. Como antecedentes, erró en las definiciones de la Eurocopa 2020, frente a España, y 2024, contra Inglaterra, que sellaron la eliminación de Suiza en ambas competencias.



