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El agri-foodtech es un vertical en crecimiento, del universo de las startups y del venture capital en general. Desde hace 10 años, los emprendedores de Latinoamérica sueñan con revolucionar el mundo de los agroalimentos con soluciones disruptivas que se nutren de ciencia y tecnología para producir con eficiencia y cuidando la sustentabilidad de los recursos.
A nivel global, según reportes recientes de CB Insights y de AgFunder, las startups de agri-foodtech recaudaron a nivel mundial 24.000 millones de dólares en la primera mitad de 2021, acercándose mucho al total de todo 2020, que batió récords con alrededor de US$30.000 millones en fondos para la categoría.
Este crecimiento no es casual. Desde cualquier punto de vista es esencial el enfoque del agri-foodtech, ya que se estima que para 2050 se va a requerir un 60% más de comida en comparación a la actualidad. Según un informe de Deloitte, 2 billones de personas en el mundo van a sufrir de desnutrición.
Es decir que, por un lado es imprescindible que el sector crezca y se vuelva más abarcativo, pero, al mismo tiempo, es necesario que lo haga con transformaciones y adaptaciones a las circunstancias. Hay que encontrar un punto de equilibrio entre cubrir las demandas cuantitativas de alimentos y generar procesos menos nocivos.
Según Lavca, la Asociación de Inversión Privada en Latinoamérica, durante este año las inversiones de fondos de Venture Capital a emprendedores latinoamericanos para el desarrollo de startups del vertical agri-foodtech ya alcanzaron los US$6200 millones.
Tres cuartos de este monto capturado fue puesto, como vimos en años anteriores, en las ramas del Fintech, E-Commerce y Software. Entre las verticales con mayor importancia se encuentran EdTech, BioTech y HealthTech, que aunque no están en el top ten, aumentan año tras año.
En el país
En la Argentina, por ejemplo, hay un enorme potencial de capital humano capaz de diseñar y ejecutar dichas transformaciones. Es por eso que el país tiene las bases para convertirse en un hub latinoamericano en este sector. Muchas empresas realizan exportaciones y ya cuentan con oficinas administrativas en países extranjeros.
Con respecto a esto último, la Asociación Argentina de Capital Privado, Emprendedor y Semilla (Arcap), lanzó un informe junto a Deloitte en donde analizaron e investigaron nuevos matices sobre el agri-foodtech para entender que, con los incentivos y las políticas adecuadas, la Argentina puede empezar a pensarse como un hub de innovación cimentado en la convergencia de la tecnología, la ciencia y el agro.
El desafío que nos espera, como sociedad, es producir de manera sustentable dos veces más alimento con un tercio de los recursos. Nuestro país puede contribuir en algo más que la media de los países. Todo esto en forma competitiva, fruto de su mayor riqueza agroecológica, la combinación de prácticas sustentables, pero sobre todo por su talento.
La tendencia parece mostrar que las inversiones van a seguir creciendo de manera positiva, ya que el agri-foodtech es la única salida, por ahora, a los problemas inevitables a futuro que tenemos como humanidad. Es por eso que las inversiones hoy en día deberían ser mayores, porque lo mejor es actuar con anticipación.
El autor es socio de Barrero & Asociados
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