El fantasma de la convulsión social amenaza la recta final del balotaje en Colombia
Se multiplican las advertencias de protestas y violencia ante la posible victoria de Abelardo de la Espriella
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BOGOTÁ.- El contador se puso en marcha hace ya unas semanas. El próximo 21 de junio, dependiendo de quién gane la elección, hay gente preparando una respuesta en las calles. Desde una cárcel de Bogotá, uno de los presos por el estallido social de 2021 reafirmó un mensaje que lleva días corriendo de boca en boca: “Si la derecha toma el poder, el pueblo va a las calles”. No es una especulación, asegura. “Duramos más de 50 años bajo una derecha fascista y genocida. La gente no se va a aguantar eso”.
La advertencia la hace Sergio Pastor, 19, uno de los jóvenes que en 2021 formaron la Primera Línea, los manifestantes que se organizaron para ponerse al frente de las marchas y enfrentar la represión policial para proteger a quienes venían detrás. El gobierno de Iván Duque los trató como criminales. Pastor hoy cumple una condena de 12 años y 9 meses por tortura y concierto para delinquir, delitos que él niega.
Desde la cárcel, asegura que esos movimientos sociales ya se están preparando. Si el domingo gana Abelardo de la Espriella —el candidato que los llama “terroristas”— volverán a la calle desde el mismo día del resultado. “Un posible estallido social no es una realidad lejana. Es el panorama que se está pintando en Latinoamérica hoy en día. Hablemos de lo que está pasando en Argentina, de Chile, de Bolivia, de Ecuador…” La reacción, asegura, será inmediata: “Todo comenzará desde el mismo día que ese man quede”.

El 31 de mayo, Colombia se partió en dos. Abelardo de la Espriella, el abogado de derecha que convirtió la campaña en un espectáculo y que se presentó como el outsider que rompería con todo, ganó por sorpresa la primera vuelta con el 43,7% de los votos. Iván Cepeda, el senador de izquierda que encarna la continuidad del proyecto de Gustavo Petro, quedó a menos de tres puntos porcentuales, con el 40,9%.
Esa misma noche, antes de que terminara el escrutinio, Petro cuestionó los resultados sin pruebas y De la Espriella llamó al ejército a activar mecanismos constitucionales si el presidente “pretendía desconocer la voluntad del pueblo”. La democracia se impondría, amenazó, “por la razón o por la fuerza”. Colombia llegaba a la segunda vuelta con la tensión disparada.
Los servicios de inteligencia han empezado a movilizarse. También los equipos de seguridad privada de distintas empresas, que esta semana celebraron reuniones de protocolo para proteger a sus trabajadores que el día 21 estarán en las calles. “Las alertas están activadas ante posibles movilizaciones, sobre todo en el suroccidente: Cali, Popayán, el Cauca”, se escuchaba en una de esas reuniones.
Dos escenarios
Pero no todos los escenarios son iguales. Para Control Risks, la consultora de riesgos que monitorea la estabilidad política en la región, hay que separar dos momentos. El primero sería inmediato: una reacción en las calles el mismo 21 de junio, en caso de victoria de De la Espriella, con algún nivel de vandalismo, pero “nada a gran escala”. Según Oliver Wack, gerente general de la firma para la región andina, esa respuesta inicial tendría algo de espontáneo, pero sería “en muy buena parte coordinada desde la campaña y desde el gobierno”, acompañada previsiblemente de declaraciones del presidente Petro o del propio Cepeda cuestionando los resultados.
El segundo escenario es más lento. Si De la Espriella llega al poder e implementa recortes en el gasto público, facilita la explotación petrolera acelerando los procesos de consulta previa o desmonta derechos sociales, Wack cree que podría surgir un descontento “mucho más orgánico”, comparable a los de 2019 y 2021. “Podríamos llegar a verlo en el mediano plazo”, advierte. La diferencia, en su lectura, es crucial: una cosa es la protesta política y violenta del día siguiente, y otra muy distinta es el estallido que empiece a alimentarse desde abajo.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, alertó también esta semana sobre esa tensión social que puede poner en jaque las calles. “Respecto a posibles disturbios violentos, tenemos información de inteligencia que podría llegar a ocurrir, y es de las amenazas más importantes que tenemos. Después de la desinformación, viene ya la acción violenta de algunas personas”, afirmó. Estas alertas están focalizadas en 38 municipios, aunque la atención principal se concentra en las cuatro mayores ciudades del país: Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla. “Estamos desplegando todas las capacidades”, añadió.
En una campaña que lleva semanas subiendo de tono, no han faltado figuras públicas que han elevado la temperatura. El último ha sido Gustavo Bolívar, exsenador que hace campaña por Cepeda. “Los empresarios quedan notificados, los dueños de este país, del poder económico, quedan notificados, que de triunfar la alternativa violenta y de extrema derecha, este país se va a incendiar”, ha dicho este martes. “La gente no va a dejar que la destripen con los brazos cruzados”, dijo al referirse a la amenaza de De la Espriella de destripar a la izquierda.
Carlos Carrillo, el exdirector de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo que renunció a su cargo para sumarse a la campaña por Cepeda, también fue en la misma línea. Esta semana, en el programa Desnúdate con Eva, Carrillo lanzó una advertencia que la derecha interpretó como un ultimátum: si gana De la Espriella, Colombia arderá. “Indudablemente, se va a incendiar el país”, dijo. Cuando la periodista española Eva Rey le preguntó si no habría que llamar a la calma en caso de derrota, Carrillo fue tajante: “Eso no funciona así”. Y añadió: “Si gana el fascismo, se recrudecerá la violencia. Volverán a sacarles los ojos a los manifestantes. Volveremos a un pasado en donde se criminaliza la protesta y se persigue a la juventud popular”.
Desde la prisión, Pastor insiste en que no habrá que esperar mucho para sentir el resultado en las calles. En el lateral de la cara, entre la sien y la ceja, tiene tatuada una consigna, un recordatorio. Se lo hicieron en un campamento de la Primera Línea mientras la policía los atacaba. En letras góticas, se lee: resistencia.
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