Israel y Hezbollah acuerdan un alto el fuego en el Líbano tras la escalada que aplazó el diálogo con Irán
JD Vance debió cancelar su viaje cuando ya estaba en el aeropuerto para viajar a la cumbre; horas después Israel y Hezbollah anunciaron que renovaban la tregua
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ZÚRICH.– El esfuerzo de Estados Unidos para iniciar las conversaciones con Irán tropezó este viernes con un obstáculo, apenas días después de la firma de un acuerdo que abrió una ventana de dos meses para negociar sobre el programa nuclear de Teherán y restablecer el tránsito de petróleo por el estrecho de Ormuz.
Los funcionarios iraníes no viajaron como estaba previsto a Suiza, insistiendo en que los ataques de Israel contra los milicianos de Hezbollah, el grupo armado libanés respaldado por Irán, deben detenerse antes de que puedan llevarse a cabo las conversaciones, según revelaron varias fuentes.
La situación era cambiante después que Israel y Hezbollah acordaron más tarde renovar la tregua, aunque no estaba claro si eso podría ayudar a encarrilar de nuevo las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.
Hezbollah e Israel entraron en guerra poco después del estallido del conflicto más amplio en Medio Oriente, cuando Hezobllah abrió el fuego con cohetes y drones contra comunidades del norte de Israel e Israel respondió con una campaña de bombardeos y el control militar del sur.
El presidente Donald Trump arremetió contra Irán por las conversaciones nucleares estancadas. “No nos reunimos por desesperación, Irán sí”, dijo en una publicación en las redes sociales. “¡Están acabados! Dejaremos correr los 60 días. ¡No reciben dinero, ni diez centavos!”
Trump dijo posteriormente a NBC News que había hablado con Israel y le había pedido que aceptara el alto el fuego. “A veces hay que calmarse y usar la cabeza”, dijo el mandatario, según un reportero de la NBC. Días atrás había sugerido que Israel cese su ofensiva y que Siria se ocupe de Hezbollah.
El vicepresidente estadounidense JD Vance estaba preparado para tomar un vuelo desde Washington para reunirse con los negociadores iraníes en un complejo turístico de montaña en el pequeño pueblo suizo de Obbürgen, donde debían comenzar las conversaciones técnicas.

Su equipo y un pequeño grupo de periodistas se habían reunido incluso en la Base Conjunta Andrews, a las afueras de Washington, a la espera del viaje. Por su parte, decenas de funcionarios de la Casa Blanca, personal de avanzada y medios se congregaron en Suiza para preparar la esperada llegada de Vance.
De forma repentina, el viaje se canceló. La Casa Blanca explicó en un comunicado que Vance, a quien Trump designó para encabezar las negociaciones, decidió posponer su viaje. No mencionó la escalada de violencia en el Líbano. “La logística de estas negociaciones nunca ha sido simple ni predecible”, indicó la nota.
Bombardeos y ocupación
Según funcionarios consultados, los iraníes dejaron claro que se resistían a iniciar las conversaciones con Vance debido a las acciones militares israelíes en el Líbano. Los combates se habían intensificado este viernes con al menos 47 muertos por ataques aéreos israelíes. Del lado israelí cayeron cuatro soldados.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, informó que se habían alcanzado “150 objetivos de Hezbollah” y que decenas de combatientes fueron abatidos.
Israel y Hezbollah no son partes del acuerdo entre Estados Unidos e Irán. Pero Irán insiste en que Israel debe retirarse de la amplia franja del sur del Líbano que ocupa, a pesar de que la redacción del acuerdo provisional no lo exige de forma explícita y solo garantiza la “integridad territorial” del Líbano.
El presidente libanés Joseph Aoun dijo este viernes en una llamada con el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, que debía asegurarse un alto el fuego integral para que las conversaciones con Israel pudieran avanzar. El Departamento de Estado anunció la reanudación de las negociaciones entre los dos históricos enemigos en Washington del 23 al 25 de junio.
Horas antes de posponer su viaje, Vance dio algunas pistas sobre la incertidumbre del momento cuando comentó en conferencia de prensa que no estaba seguro de si las conversaciones se celebrarían el fin de semana. “Creemos que estas negociaciones técnicas comenzarán en algún momento de este fin de semana”, declaró Vance. “Ese sigue siendo el plan. Pero podría cambiar”.
Poco después de la comparecencia de Vance, el líder supremo de Irán, el ayatollah Moytaba Khamenei, respaldó las negociaciones directas con Estados Unidos en una escueta declaración leída por medios estatales, la que pareció indicar a los dirigentes y negociadores iraníes que podían avanzar con una primera ronda de conversaciones.
“Es evidente que las negociaciones cara a cara que se celebrarán en el futuro no significarán aceptar la opinión del enemigo”, afirmó Khamenei en su comunicado.
El mensaje parecía revelar cierto margen de maniobra de Khamenei, quien resultó gravemente herido en el ataque de Estados Unidos del 28 de febrero en el que murió su padre.
Durante mucho tiempo, los sectores conservadores del gobierno iraní, incluido el padre de Khamenei, se opusieron a un diálogo directo con la Casa Blanca, especialmente luego que Trump, durante su primer mandato, retiró a Washington del acuerdo nuclear de 2015 negociado por el gobierno del expresidente demócrata Barack Obama.
En un primer momento se esperaba que Vance viajara a Suiza para firmar el acuerdo en una ceremonia formal. En su lugar, Trump rubricó el documento el miércoles durante una fastuosa cena en el Palacio de Versalles con el presidente francés Emmanuel Macron, y su homólogo iraní Masoud Pezeshkian lo firmó por separado.
El documento establece que la reserva de uranio altamente enriquecido de Irán –que estaría enterrada bajo los escombros de los ataques estadounidenses del año pasado contra los principales sitios nucleares–, debe, como mínimo, diluirse bajo supervisión internacional.
También establece que Irán no deberá adquirir ni desarrollar armas nucleares, un compromiso que ya había asumido anteriormente. Pero aún quedan por definir otros compromisos.

Si se reactiva la cumbre, los iraníes llegarán al diálogo con cierta confianza tras cerrar de facto el estrecho de Ormuz, lo que causó repercusiones económicas globales, dijo Rosemary Kelanic, directora del Programa de Medio Oriente en el think tank Defense Priorities, en Washington. Kelanic sostuvo que Estados Unidos está “esencialmente tratando de negociar para volver al statu quo previo a la guerra”.
Neil Quilliam, investigador asociado del Programa de Medio Oriente y Norte de África del think tank Chatham House, dijo por su parte que los “exultantes” dirigentes iraníes sienten que tienen la ventaja. El respaldo a las conversaciones por parte del líder supremo del país “envía una señal muy fuerte a nivel interno: ‘Ahora estamos en igualdad de condiciones con Estados Unidos’”.
“Trump pasó de pedir un cambio de régimen el 28 de febrero a esto: ahora van a sentarse directamente con nosotros y hablar de estos grandes temas”, dijo Quilliam sobre el razonamiento de los iraníes. “Así que se dirigen más al público interno y le dicen ‘Tenemos esto firmemente bajo control. No puede haber protestas, no puede haber revolución. Somos un nuevo régimen y vamos a quedarnos’”.
Agencias AP y Reuters
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