Paz en Medio Oriente: en qué consiste el acuerdo entre EE.UU. e Irán
Se conocen pocos detalles de lo pactado, que podrían surgir tras la firma oficial que se espera ocurra este viernes en Ginebra; la ofensiva israelí en Líbano y el programa nuclear iraní entre los puntos de fricción
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TEHERÁN.– Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo inicial el lunes para poner fin a casi cuatro meses de guerra y preparar negociaciones en profundidad sobre varios puntos aún no resueltos del conflicto, como el destino del programa nuclear del régimen islámico, el levantamiento de las sanciones económicas contra Teherán y la continuación de Israel de su ofensiva en Líbano.
Hasta el momento se divulgaron pocos detalles a nivel oficial, aunque los medios iraníes publicaron lo que, según afirman, son los pasajes fundamentales del acuerdo de 14 puntos.
El viernes pasado, antes de anunciarse el acuerdo, el canciller iraní, Abbas Araqchi, afirmó que los detalles solo se darían a conocer una vez firmado el acuerdo. El mediador clave de las negociaciones, Pakistán, dijo que esto ocurriría el viernes en Ginebra.
Hasta entonces, es probable que el transporte marítimo siga restringido en el estrecho de Ormuz, un paso crucial para el petróleo y el gas del mundo y cuyo cierre ha provocado una crisis energética global.
A continuación, qué hay que saber del acuerdo en Medio Oriente.
Levantamiento de sanciones
Tras conocerse el pacto, la agencia de noticias iraní Mehr volvió a publicar lo que presentó como puntos del borrador, aunque recalcó que no era el texto definitivo.
Según este medio, el compromiso prevé un “cese permanente e inmediato de la guerra en todos los frentes, incluido el Líbano”.
También contempla la liberación de 24.000 millones de dólares en activos iraníes congelados en un plazo de 60 días en los que debe empezar la siguiente fase de negociación.
La mitad de ese monto debería liberarse antes del inicio de las conversaciones, agregó Mehr.
El borrador divulgado por la agencia también incluye la suspensión de las sanciones sobre la venta de petróleo iraní, de productos petroquímicos y sus derivados y el levantamiento del bloqueo naval impuesto por Estados Unidos.
“Las negociaciones finales no empezarán antes de que se libere la mitad de los fondos congelados, se suspendan las sanciones petroleras contra Irán y se levante el bloqueo naval", dijo Mehr.
El destino de Ormuz
Al anunciar el acuerdo, el presidente norteamericano, Donald Trump, celebró en redes sociales “la apertura libre de peaje del estrecho de Ormuz”.
No obstante, los medios iraníes presentaron una versión diferente. Según Mehr, Teherán reabrirá ese paso estratégico para el comercio de hidrocarburos “en un plazo de 30 días conforme a los arreglos iraníes”.
El lunes, la agencia de noticias Fars dijo que en los compases finales de la negociación se incluyó una cláusula que permitirá a Teherán imponer el pago de “servicios marítimos” en Ormuz.
“El uso del término ‘servicios marítimos’ significa que Estados Unidos ha aceptado el pago de peajes a Irán“, explicó el medio, citando a una presunta fuente bien informada.
El viernes, Araqchi reconoció que cobrar peaje en esa vía no sería aceptable según el derecho internacional. Pero apuntó al cobro de tarifas por servicios, siempre en cooperación con Omán, el país en la otra orilla de este estrecho que da entrada al Golfo.
“Irán ha tomado una decisión firme de que la administración del estrecho de Ormuz ya no será la misma que antes“, dijo el ministro, quien agregó que ese paso seguiría siendo un “instrumento de disuasión” para Teherán.
Continúan las negociaciones
El acuerdo alcanzado es un preludio de nuevas negociaciones para resolver los principales puntos de fricción entre ambos países, como el programa nuclear iraní o las sanciones internacionales contra ese país.
“Las negociaciones empezarán en un plazo de 60 días con el objetivo de alcanzar un acuerdo final”, afirmó el viceministro iraní de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi.
Otros temas que abordarán en esta fase serán la “reconstrucción y el desarrollo económico” de Irán y la puesta en marcha de un mecanismo de seguimiento de los acuerdos alcanzados, agregó.
El lunes, el medio norteamericano The New York Times publicó una entrevista telefónica con Trump en la que este afirmaba que estaban negociando una moratoria de 20 años del programa de enriquecimiento iraní.
También insistió en que los niveles de enriquecimiento de uranio de Irán nunca podrían ser utilizados con fines militares y que “nunca podrán superar una determinada cantidad”.

Araqchi aseguró el viernes que la única manera de ocuparse del uranio enriquecido en su país “es diluirlo dentro de Irán”.
No está claro si las negociaciones abordarán el programa de misiles iraní o su apoyo a grupos terrorista en la región, como el palestino Hamas o el libanés Hezbollah, dos preocupaciones centrales de Israel.
En su informe, Mehr había señalado que “el programa de misiles de Irán y el apoyo a los grupos de la resistencia han sido definitivamente retirados de la agenda”.
Críticas en Israel
Ministros y miembros de la oposición en Israel criticaron el lunes el acuerdo y afirmaron que no responde a las necesidades de seguridad israelíes.
El 2 de marzo Líbano entró en la guerra como consecuencia de los ataques de Hezbollah contra Israel, que respondió con una ofensiva para “eliminar” al movimiento chiita respaldado por Teherán.
“El acuerdo de Trump no nos compromete (...) no somos parte de ese acuerdo. No garantiza nuestra seguridad”, declaró el ministro israelí de extrema derecha encargado de la Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, en su canal de Telegram.
“No debemos conformarnos con nada que esté por debajo del desmantelamiento de Hezbollah. No debemos retirarnos ni un solo centímetro del territorio que nuestros soldados han conquistado y limpiado de infraestructuras terroristas" en Líbano, añadió.
En la oposición, también llovieron las críticas. El exprimer ministro Naftali Bennett, principal rival de Netanyahu para las próximas elecciones, consideró que el acuerdo constituye un “giro peligroso para la seguridad de Israel”, y estimó que “solo una nueva dirección podrá corregirlo”.
Yair Golan, líder del partido de izquierda Los Demócratas, afirmó que era “una mala mañana para Israel”.
“Esta mañana, los ciudadanos israelíes se han despertado con un acuerdo alcanzado entre Estados Unidos e Irán, negociado sin tener en cuenta a Israel, sin su consentimiento ni su participación“, declaró Golan, según un comunicado de su oficina.
Aunque ningún ministro del Likud, el partido del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, expresó críticas directas al acuerdo, los ministros de extrema derecha lo fustigaron.
El ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, figura destacada de la extrema derecha, afirmó que “el acuerdo con Irán es malo para Israel”.
"Deberemos continuar nosotros mismos la campaña para derrocar al régimen, utilizando medios creativos, y asegurarnos de que Irán nunca adquiera el arma nuclear", declaró en su canal de Telegram, llamando a reforzar la campaña militar en Líbano.
El ministro israelí de Defensa, Israel Katz, señaló que su país planea permanecer “indefinidamente” en las tierras que controla en Líbano, así como en Siria y la Franja de Gaza.
Por su parte, un responsable de Hezbollah declaró el lunes a Reuters que el grupo no ha llevado a cabo ninguna operación desde que se anunciara el acuerdo entre Irán y Estados Unidos, y que su postura respecto al alto el fuego dependía del cumplimiento del mismo por parte de Israel.
El responsable, que prefirió mantener el anonimato, añadió que Hezbollah rechaza la “libertad de movimiento” israelí en el Líbano y afirmó que Irán retrasó la firma del acuerdo con Estados Unidos para supervisar el cumplimiento por parte de Israel del alto el fuego en el Líbano.
Hezbolá no ha hecho comentarios oficiales sobre el acuerdo con Estados Unidos.
Reacciones internacionales
A pesar de la incertidumbre, dirigentes desde Europa hasta China acogieron con satisfacción el acuerdo para poner fin a un conflicto que ha matado a miles en todo Medio Oriente y ha elevado los precios del combustible, los alimentos y otros productos básicos mucho más allá de la región.
Pero algunos expresaron preocupación de que el acuerdo llegue a concretarse. “Queda mucho para el viernes”, señaló el ministro de Exteriores de Luxemburgo, Xavier Bettel.
Por su parte, el presidente francés, Emmanuel Macron, se refirió a la situación en el estrecho de Ormuz y expresó su preocupación por evitar el establecimiento de un pago de peaje a las autoridades iraníes.
“Haremos todo lo posible para que no haya un peaje”, dijo Macron durante una entrevista a la televisión francesa TF1 antes del inicio de una reunión del G7 en Francia, subrayando que la “prioridad” es la reapertura del estrecho.
Agencias AP y AFP
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