¿Qué son los posbióticos y por qué se relacionan con la reducción de grasa?
Explicación de su origen, cómo actúan en el organismo y qué dice la evidencia científica sobre su posible efecto en la grasa corporal
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El interés por la microbiota intestinal ha impulsado el estudio de nuevas alternativas relacionadas con la salud metabólica, entre ellas los posbióticos. Estos compuestos han empezado a mencionarse en investigaciones científicas por su posible influencia en procesos como la inflamación, el metabolismo y el control del peso corporal.
En términos generales, los posbióticos son compuestos derivados de bacterias beneficiosas que actúan sobre la microbiota intestinal. Según Eliana Valencia, cofundadora de ‘Posbion’, una empresa de biotecnología enfocada en el desarrollo de soluciones basadas en la microbiota, estos corresponden a sustancias inactivas que, aunque no contienen microorganismos vivos, conservan efectos biológicos que pueden contribuir a la regulación del sistema digestivo y otros procesos del organismo.
A diferencia de los probióticos, que contienen bacterias vivas, los posbióticos son productos derivados de estas, como metabolitos o fragmentos celulares. Esta característica ha despertado interés en la comunidad científica, ya que podrían ofrecer efectos más estables al no depender de la supervivencia de microorganismos en el tracto digestivo.

“Uno de los mecanismos más estudiados es su relación con la microbiota intestinal, un ecosistema de microorganismos que cumple funciones esenciales en la digestión, la absorción de nutrientes y la regulación de procesos inflamatorios. Alteraciones en este equilibrio se han asociado con enfermedades metabólicas como la obesidad y la diabetes tipo 2”, dijo.
En este contexto, algunas investigaciones han explorado su impacto en el manejo del peso corporal. Valencia señala que “diversos estudios validan los beneficios del consumo de prebióticos para el organismo y el manejo del peso. Por un lado, una investigación publicada en la revista ‘International Journal of Obesity’ analizó a 135 adultos con obesidad abdominal durante 12 semanas y encontró que el consumo de BPL1 redujo de forma significativa la grasa visceral; además, mejoró la sensibilidad a la insulina y disminuyó la presión arterial diastólica”.
Dentro de la evidencia disponible, uno de los estudios más citados es el ensayo clínico BIFFAT, registrado en el ‘Good Clinical Practice Network’, conocido como “Efecto de un probiótico sobre la acumulación de grasa visceral”. Esta investigación evaluó el impacto de una cepa bacteriana específica en personas con obesidad abdominal bajo un diseño aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo.

En ensayos controlados, el consumo de dosis diarias de Fibersol®-2 ha demostrado incrementar significativamente el volumen de las heces y mejorar la frecuencia de las evacuaciones en personas con tendencia al estreñimiento. Al ser una fibra de baja viscosidad y alta solubilidad, mejora la consistencia fecal sin provocar malestar, permitiendo que el tránsito intestinal recupere su ritmo natural de forma fisiológica.
Además del beneficio digestivo, las investigaciones han explorado el impacto metabólico de esta fibra. Estudios sobre la saciedad indican que Fibersol®-2 ayuda a retrasar la sensación de hambre después de las comidas. Esto ocurre porque la fibra estimula la liberación de hormonas intestinales como el péptido YY (PYY) y el péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), encargadas de la saciedad y el apetito. Asimismo, se ha demostrado que su ingesta ayuda a moderar la respuesta de la glucosa y la insulina postprandial, contribuyendo a un equilibrio metabólico integral.
A pesar de estos hallazgos, los investigadores advierten que la evidencia aún es limitada. El tamaño de la muestra y la duración del seguimiento no permiten establecer conclusiones definitivas sobre su efectividad a largo plazo, por lo que se requieren más estudios para confirmar su impacto en la población general.

En el panorama científico, los posbióticos se consideran una línea emergente dentro del estudio de la microbiota intestinal. Aunque los resultados actuales son prometedores, todavía no se consolidan como una herramienta terapéutica para la reducción de peso, sino como un posible complemento dentro de estrategias integrales de salud metabólica.
En conclusión, la evidencia disponible sugiere que estos compuestos podrían tener un efecto moderado en la grasa visceral y en algunos parámetros metabólicos. No obstante, su utilidad debe entenderse dentro de un enfoque más amplio que incluya alimentación equilibrada, actividad física y hábitos saludables sostenidos en el tiempo.
Por Katherine Shirley Bravo
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