Sigmund Freud: “La primera vez que te engañan, puede ser culpa de ellos, la segunda vez la culpa es tuya”
Una frase atribuida al reconocido psicoanalista volvió a tomar relevancia ante la falta de límites en la relaciones personales; mirá su consejo
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La frase “La primera vez que te engañan, puede ser culpa de ellos, la segunda vez la culpa es tuya” es atribuida por muchos escritores a Sigmund Freud. Aunque pueda parecer que esta idea ya quedó obsoleta, lo cierto es que su significado sigue vigente y resuena con fuerza en los vínculos actuales. En tiempos donde las relaciones —amorosas, laborales o de amistad— están atravesadas por la inmediatez y la fragilidad emocional, esta reflexión invita a detenerse y mirar hacia adentro.
La idea apunta a tener una responsabilidad personal frente a los propios límites. Es decir, no siempre se puede evitar una primera decepción, pero sí se puede decidir qué hacer después de haber vivido esa experiencia. En este sentido, especialistas en salud mental advierten que muchas personas construyen vínculos desde el miedo al abandono o desde una autoestima debilitada.

Esa percepción distorsionada de uno mismo puede llevar a aceptar situaciones de maltrato o desvalorización, y neutralizar conductas que, en realidad, deberían encender señales de alerta. "Si una persona se deja amar de esta forma, se está dejando amar sin dignidad. A esas emociones no les podemos llamar amor, porque el amor supone relaciones que no sean tóxicas, que sean para crecer y que sean dignas“, explicó el Dr. Rafael Ramos a la revista de psicología Lizeth Castro.
La repetición de patrones también juega un rol clave. Volver a elegir a alguien que ya generó daño, o permitir que se repitan conductas que lastiman, puede estar vinculado a mecanismos inconscientes que buscan resolver conflictos no elaborados. Sin embargo, identificar esos ciclos es el primer paso para poder romperlos.

En ese marco, la idea de “dar una segunda oportunidad” no necesariamente es negativa, pero sí exige ciertas condiciones. Para que un vínculo pueda reconstruirse, es fundamental que exista un reconocimiento genuino del daño causado y un compromiso concreto de cambio.
"Si vas a dar una segunda oportunidad, es porque la otra persona asume la responsabilidad de lo que hizo, además de que asume un proceso de cambio, que se puede notar en cada acción, gesto y palabra. No basta con pedir perdón, pues el perdón es el comodín de los amores enfermos si no se acompaña de decisiones reales", afirmó el especialista.
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