
Borombombóm, Messi y Javi, es un afano, suspendanló

Me van a decir que estoy muy futbolizado, o mundializado, o que miro todo color de rosa (epa, el del Inter Miami, sigo con el atrape). Pero qué quieren que les diga: estoy encontrando coincidencias que no sé si considerarlas sobrenaturales, o quizá cósmicas; o simplemente numerológicas, que, como todo el mundo sabe, es el misterioso vínculo entre números, seres vivientes y fuerzas del más allá. Messi empieza con “M”, tiene cinco letras y termina con “i”; como Milei. A Leo lo llaman “el Mesías”, tal como se proclamó Milei, y es verdad que los dos han venido al mundo con la misión de salvar a la Argentina. Los dos eligieron dedicarse a jugar a la pelota, uno en “Ñuls”, otro en Chacarita, solo que con muy distintas cualidades; lo digo porque Javi era arquero. ¿Cuántos goles le clavó la Pulga a Argelia? Tres. Lo que le había pedido Karina.
Es cierto, a veces pide más, pero es un Mundial y Leo tiene casi 39 años. “Pagaste con creces la confianza que depositamos en vos”, le whatsappeó ella, un mar de gratitud. El tres es un número para tener muy en cuenta, porque se las trae. Leo nos dio la soñada tercera Copa, de la Kari repostera dicen que tenía tres especialidades, budín marmolado, Chocotorta y Pastafrola, y Javi diseñó la estructura del poder con forma de triángulo; de acero, para que salieran chispas. Al tercer día de su mandato ya había echado a tres funcionarios, y al tercer mes, a 333 (después dejé de contar). Enfrentó la campaña presidencial con tres mangos, hasta que necesitó más y recurrió a Massita, y después había que derrotar a Massita y le sacó guita a Macri, y él aportó su carisma: ese trípode lo llevó a la cumbre… en el 2023. Años atrás los Milei compraron dos departamentos en Miami, por más de un millón de dólares; se tentaron y compraron dos más, les fue mal y se vieron obligados a vender. ¡Golosos, tenían que ser tres, no cuatro! Ahí conocieron el aura mágica del 3. Con el tiempo aprenderían que, de última, también puede ser un múltiplo.
Messi-Milei: sublime la providencia, que los reunió para siempre. Un iluminado Erling Haaland, el goleador noruego, con su elogio a Leo: “Es un demente”.
Intento salir de esta frecuencia futbolera, pero no puedo. Todos los caminos me llevan ahí. Cómo no equiparar a un estratega de la estirpe de Scaloni con Santi Caputo, Caputín; a Julián Álvarez y Lautaro Martínez, eximios oportunistas, con Lule y Martín Menem; a De Paul, todoterreno, con Pato Bullrich; a Cheque Tapia con Juan Bautista Mahiques, ministro de Justicia; al expatriado Papu Gómez con Vicky Villarruel. Me cuentan que el Dibu Martínez acaba de comprarse en Balcarce un campo espectacular; cómo no ponerlo a la altura de Manu Adorni.
Anoten los nombres de los jueces que referean para Tapia y Toviggino: Rolleri, Caia y Converset
Probablemente el equipo de gobierno no haya logrado todavía la sincronización de los campeones del mundo. Subsisten diferencias, matices, tensiones, tironeos, zancadillas, campos minados, munición gruesa, guerra de guerrillas. Caputines vs. Celestiales, el superclásico de las internas, está lejos de un alto el fuego y ni hablar de firmar la paz en Ginebra, cerca de Borges, en cuya lápida está escrito: “Los peronistas son incorregibles. Los libertarios, intratables”.
Nada que no se consiga afinar en un segundo mandato; o en el quinto, junto con la dolarización. Superado el bolonqui de Adorni, que va a la definición por penales en el Senado, y el runrún que baja de las tribunas por la caída del consumo y el cierre de 22.500 empresas en dos años, veremos lo mejor. A la tragedia con Arabia Saudita, cómo olvidarlo, le siguieron seis gloriosas batallas hasta el título: México, Polonia, Australia, Países Bajos, Croacia y Francia. Hoy, goles son amores: superávit fiscal, inflación desinflada, piquete de ojo a los piqueteros, riesguito país, boom energético, acumulación de reservas… Seis grandes triunfos. Y a festejar en el Obelisco: “Y ya lo ve, y ya lo ve, es para Tobi que lo mira por tevé”.
Ayer se anunció que asumía un nuevo vocero, el diputado pampeano Adrián Ravier, y la gente salió a festejar a las calles. Se comieron el amague. Manu sigue siendo jefe de Gabinete, en un esquema más ordenado. Primero habla Manu y enseguida lo desmiente Ravier.
Una novedad heavy de esta semana también es futbolera. Los jueces Gabriel Rolleri, Maximiliano Caia y Juan Manuel Converset, de la Cámara Civil, dieron por cierta la mudanza de la AFA a un terreno baldío en Pilar. Mudanza falsa –más falsa que noticia de Flor Peña–, a la que Tapia y Toviggino recurrieron para evitar que agentes de la Inspección General de Justicia revisen los libros contables de la AFA. Perdón, no me acuerdo si mencioné a estos jueces, amigos del ministro Mahiques. Son Rolleri, Caia y Converset. Anoten sus nombres: Rolleri, Caia, Converset. Tres. El prodigioso número, en este caso capaz de convertir un miserable baldío en sede de una multinacional. ¿Aclaré de quién estoy hablando? Rolleri, Caia y Converset. El Triángulo de las Bermudas de la AFA. Otro referato amañado por Tapia.
Me gusta que las notas terminen bien. Esta termina mal. Rolleri, Caia, Converset.





