
La larga agonía de Manuel Adorni: costos y beneficios
Existe un consenso: la reputación del exvocero presidencial está destrozada; pero el caso dispersa la atención y atrae la ola de cuestionamientos y críticas que podría ir a aspectos mucho más medulares y controversiales

“No cabe duda de que las cosas que pasan aquí no pueden pasar de manera tan inverosímil, a la vez que los puros elementos de la imaginación se ven derogados por frecuentes remisiones a lo cotidiano y concreto”, Julio Cortázar, El libro de Manuel.
Con el mundo del deporte rendido a los pies de Lionel Messi, circuló en redes un mensaje sarcástico que decía: “Qué fortuna haber sido contemporáneos de estos dos genios”. El receptor, esperando ingenuamente ver las imágenes del propio Messi y Diego Maradona, se sorprendía al ver las de Amado Boudou y Manuel Adorni. Esto nos enfrenta a una lamentable realidad de nuestra historia reciente: dos figuras de altísima relevancia institucional (el vicepresidente y el jefe de Gabinete) que terminan degradados por escándalos de corrupción, comprobados en la Justicia en el primer caso y con una creciente y contundente prueba, aunque debe sostenerse la presunción de inocencia, en el segundo. “Adorni resolvió el dilema de la sábana corta”, acotaba el pasado miércoles un experimentado exlegislador nacional, con su habitual picaresca, a propósito de la compra de artículos de cama para su casa de fin de semana por la suma de 8 millones de pesos. Se trata de nítidas pinceladas de un contexto que nos remite al epígrafe con el que comienza esta columna: en estas latitudes, la realidad supera con creces la imaginación y la creatividad de los narradores de ficción.
En su columna de ayer, Luciano Román buceó en torno de los motivos por los que el presidente Milei sostiene a su todavía jefe de Gabinete de Ministros. Avanzando en la misma línea de razonamiento, puede suponerse que si el titular del Poder Ejecutivo prefiere eso, incluso ante cuestionamientos de influyentes integrantes de su gabinete y de importantes aliados políticos, es porque considera que tiene más beneficios que costos. ¿Estará viendo algún aspecto que se nos escapa? ¿Puede tratarse para él de un “buen negocio” en términos políticos? ¿Acaso deshacerse de Adorni constituye una decisión más costosa que sostenerlo en su cargo, a esta altura, casi en soledad?

Existe un consenso: la reputación del exvocero presidencial está destrozada y su reciente aparición mediática justificando lo injustificable horadó aún más su cuestionada credibilidad. Por ejemplo, en el último sondeo sobre Humor Social de D’Alessio IROL/Berensztein, cuenta apenas con un 13% de imagen positiva. Esto implica que solo el núcleo hiperfanático libertario compra su argumento o no considera relevante que el hecho sea para cambiar su opinión de quien hasta comienzos de marzo era precandidato a cargos de suma relevancia, como jefe de gobierno de CABA o incluso vicepresidente de la Nación. Sin embargo, 3 de cada 4 votantes del oficialismo en los comicios del año pasado tienen mala imagen de Adorni. A pesar de esto, el Gobierno tiene estudios de opinión pública que sugieren que, en términos estrictamente electorales, este escándalo no implicaría una pérdida de votos: ese hecho en sí mismo no tendría suficiente trascendencia para torcer preferencias en materia de candidaturas.

¿Puede ocurrir que un presunto hecho de corrupción no altere las predilecciones electorales de una masa crítica muy relevante de la sociedad argentina? ¿Sería la primera vez que pasa? El análisis comparado nos ofrece algunas señales. ¿Algún votante potencial de Unión por la Patria modificó su voto a partir del caso Ciccone, por el que fue condenado Boudou? ¿Las condenas a Ricardo Jaime o Lázaro Báez son relevantes en un contexto de polarización extrema? Es mucho más probable que esto sea ponderado de forma más crítica por el universo anti-K que por el típico votante filoperonista. Más aún, con la propia CFK condenada y con prisión domiciliaria, no solo parece haberse reforzado la lealtad de su núcleo duro, como ponen de manifiesto las recientes movilizaciones a su domicilio, atizadas por la dinámica de pujas internas en torno a la candidatura de Axel Kicillof, la más cómoda, casi soñada, pensando en sus atributos y en los de Milei. “A ambos les conviene una polarización extrema, dada la distancia ideológica, de concepción del mundo y cognitiva que existen entre el gobernador de la provincia de Buenos Aires y el Presidente”.
Las “buenas noticias” en el plano macro y hasta en cierta medida microeconómico no tienen el impacto que idealmente merecerían dada la atención que en la conversación pública se le otorga al caso Adorni
Predomina un clima de frustración entre algunos integrantes del equipo económico por el hecho de que las “buenas noticias” en el plano macro y hasta en cierta medida microeconómico no tienen el impacto que idealmente merecerían, dada la atención que en la conversación pública se le otorga al caso Adorni. “Un proyecto de 9 mil millones de dólares debería haber generado una ola de optimismo”, aseguró el managing partner de un fondo de inversión europeo con relación al RIGI de Vicuña, en la provincia de San Juan. “Si luego del pago del próximo vencimiento de bonos a comienzos de julio, una parte se reinvierte y eso mejora el riesgo país, que está ahora en torno de los 430 puntos básicos, la Argentina podría regresar a los mercados voluntarios y despejar el panorama hasta el final del mandato”, agregó. Esto debería contribuir a una más rápida recuperación del consumo y a un sensible avance del humor social de cara al proceso electoral. “La mejora en la economía y la sólida reputación del Gobierno en materia de seguridad serán los principales argumentos de cara a la reelección”, asegura un diputado oficialista. “Lo de Adorni no tendrá ninguna trascendencia”.
Cabe recordar que su designación en reemplazo de Guillermo Francos fue una demostración de poder por parte de Karina Milei
Un integrante de la desactivada “mesa política” reconoce que tampoco hay un “reemplazante natural”, un “número puesto” que cuente con la confianza y el conocimiento de los principales temas de la gestión. “Debería salir del gabinete, a esta altura traer a alguien ‘de afuera’ no parece lógico”, agregó. Cabe recordar que su designación en reemplazo de Guillermo Francos fue una demostración de poder por parte de Karina Milei. El riesgo es que su renuncia o remoción profundice las pujas internas, con tensiones que condicionen a su eventual reemplazante. Varias fuentes ratifican que el Presidente está muy satisfecho con el rumbo de la gestión, con los resultados obtenidos y las perspectivas de corto y mediano plazo. “Equipo que gana no se toca”.
Un prestigioso headhunter, responsable de algunas de las principales contrataciones de ejecutivos de primer nivel en el país, reflexionaba esta semana respecto de la dificultad del Gobierno para atraer nuevo talento en cargos críticos de la gestión. Apuntaba a los magros salarios, a las dificultades de adaptación al entorno público de profesionales con destacadísima trayectoria en el privado y a la incertidumbre respecto de la estabilidad de los cargos. “Es notable que por cuestiones muy menores el Presidente dispuso reemplazos en cargos fundamentales y a [Adorni] lo sostenga contra viento y marea”, comentó un empresario con fluido acceso al corazón del Gobierno. “No subestimes el vínculo afectivo”, sugirió en relación con el cariño y la gratitud que Milei siente por quien considera su amigo. En la cosmovisión del Presidente, el componente emocional es clave: cabe recordar el abrazo “de gol” con el exministro de Defensa Luis Petri luego de las elecciones de mitad de mandato.
Finalmente, Adorni “arrastra la marca”, dispersa la atención y atrae la ola de cuestionamientos y críticas que podría ir a aspectos mucho más medulares y controversiales, como que se está reforzando el hiperpresidencialismo, expresado en las limitaciones a la Oficina de Presupuesto del Congreso y los cambios en el régimen de selección de jueces de la Corte Suprema.


