Aromáticas, resistentes y fáciles de cuidar, algunas especies funcionan como una barrera natural contra algunos animales indeseados
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Mantener el jardín libre de roedores o reptiles puede ser un desafío, especialmente en zonas húmedas o con vegetación densa.
Pero no todo se soluciona con productos químicos: existen plantas que, por su aroma o composición, funcionan como repelentes naturales. Incorporarlas al diseño del jardín no solo ayuda a mantener las plagas a raya, sino que también suma perfume, color y biodiversidad.

En general, las plantas aromáticas o de olor intenso actúan como una barrera natural para ratas y ratones. Además, algunas de ellas también ayudan a mantener alejadas a serpientes y otros reptiles.
Menta
Fresca, invasiva y de aroma intenso, la menta es una de las especies más efectivas para disuadir roedores. Su perfume mentolado resulta repulsivo para estos animales, que tienden a evitar los lugares donde se percibe con fuerza.
Lo ideal es cultivarla en macetas o canteros delimitados, ya que crece con rapidez y puede invadir el espacio de otras plantas. En jardines húmedos —como los del Delta o zonas del norte del Gran Buenos Aires— se adapta bien siempre que el suelo tenga buen drenaje y reciba algo de sol directo.

Lavanda
La lavanda es una aliada perfecta: su fragancia, irresistible para nosotros, es incómoda para los roedores. Plantarla en los bordes del jardín o junto a las entradas genera una barrera aromática que también embellece el entorno y atrae abejas y mariposas.
En Buenos Aires, las variedades de Lavandula angustifolia prosperan fácilmente con sol pleno y suelo liviano. Además, su aspecto ordenado y su floración prolongada hacen que cumpla una doble función: estética y protectora.

Un borde de lavandas puede ser tan eficaz como una trampa… y mucho más lindo
Salvia ornamental
La salvia combina flores de colores bonitos con un perfume fuerte que ahuyenta roedores y algunos insectos.
Puede ubicarse en bordes o canteros soleados, donde crece vigorosa y aporta estructura al jardín.
En climas templados, como el porteño, conviene plantarla en primavera y mantenerla podada para favorecer la floración. Es una opción ideal si se busca un jardín de bajo mantenimiento, con plantas funcionales y decorativas.
Ajo y cebolla
Ambos pertenecen a la familia Allium, reconocida por sus aromas penetrantes. Tanto el ajo como la cebolla liberan compuestos sulfurosos que resultan repelentes para roedores y reptiles.
Pueden plantarse en el perímetro del jardín o intercalarse entre otras especies aromáticas. Además de proteger, sirven como cultivo comestible. En suelos húmedos, conviene evitar zonas anegadas y garantizar buena exposición solar.

Ruda
Con su olor fuerte y amargo, la ruda es una planta tradicionalmente usada para mantener alejados insectos y pequeños mamíferos.
Es resistente, poco exigente y se adapta bien a macetas o a tierra directa. Crece mejor en lugares soleados y secos, y puede combinarse con lavanda o romero para reforzar el efecto antiplagas. Solo hay que tener precaución si hay niños o mascotas, ya que su savia puede resultar irritante al contacto.

Romero, caléndula y citronela
Para mantener alejados reptiles se pueden sumar especies como el romero —cuyos aceites esenciales también tienen efecto repelente—, la caléndula, que con sus flores naranjas y aroma intenso incomoda a serpientes y lagartijas o el limoncillo (citronela o lemongrass), que aporta perfume cítrico y funciona como barrera natural en los bordes del jardín.

Ruda, menta y salvia: un trío clásico para mantener alejadas las plagas sin perder estética
Un jardín funcional y protector
Las plantas aromáticas cumplen un doble rol: embellecen y protegen.
Su eficacia aumenta cuando se las ubica en el perímetro, cerca de entradas o muros y se combinan entre sí. Aun así, su efecto es complementario: no reemplazan la limpieza ni el control de refugios como pilas de madera, escombros o pasto largo, que suelen atraer plagas.
Tener un jardín saludable y equilibrado no requiere pesticidas: alcanza con elegir las especies adecuadas, mantenerlas saludables y aprovechar el poder del aroma. Un diseño bien pensado puede ser, al mismo tiempo, ornamental y preventivo.
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