
Los pasillos suelen ser espacios olvidados, meramente funcionales. Sin embargo, una alfombra puede cambiar por completo esa percepción: marca el recorrido, suma calidez y ayuda a organizar visualmente la casa.

Los beneficios van más allá de la estética: son funcionales porque protegen los pisos en zonas de alto tránsito, mejoran la acústica, ofrecen confort térmico y reducen el riesgo de resbalones.

¿Cómo calculo el tamaño?
Puestos a elegir alfombras, el mal cálculo de tamaño es el error más común. Cuando hablamos de pasillos, hay algunas reglas de oro que pueden ayudar:

- Lo ideal es que quede un margen de entre 10 y 20 cm libres a cada lado
- En pasillos largos, conviene que acompañe todo el recorrido (o usar dos en serie)
- Evitar alfombras demasiado cortas: “flotando” pierden sentido.

No son exclusivas de pasillos; las runners también se pueden usar en:
- En cocinas: acompañan mesadas largas y protegen zonas de trabajo
- En vestidores: aportan confort para caminar descalzo
- En baños: suman calidez en pisos fríos
- En áreas sociales: conectan ambientes

Las podemos encontrar de algodón y fibras planas, fáciles de limpiar e ideales para alto tránsito; de lana, más duraderas y confortables, pero también más delicadas; y sintéticas, las más prácticas para cocina y baño.

Limpieza:
- Aspirar con frecuencia
- Girarlas cada cierto tiempo
- Usar bases antideslizantes siempre
Para evitar deslizamientos, lo ideal es colocar una base antideslizante –una malla de goma que se corta a medida– entre la alfombra y el piso. Es una solución simple que mejora la seguridad y ayuda a que la alfombra angosta se mantenga siempre en su lugar.




