
“Lo que nos cautivó de inmediato fue la ubicación del departamento –casi suspendido sobre la ciudad– con sus vistas excepcionales de los techos de París. Eso, sus generosas dimensiones y la luz natural”, asegura el interiorista Rudy Guénaire. Ubicado en el penúltimo piso de un edificio de la década de 1920 en el corazón del Barrio Latino, el departamento contaba con un potencial excepcional pero necesitaba una reforma integral.

El proyecto se desarrolló en torno a la idea de generar un diálogo entre distintas épocas sin privilegiar ninguna en particular. Queríamos crear una atmósfera atemporal, casi cinematográfica. Nuestro principal objetivo era transmitir sensación de suavidad, calma y misterio.”
— Rudy Guénaire, diseñador de interiores y fundador de Nightflight StudioProfesional perfecto para la tarea, Rudy Guénaire, fundador de Nightflight Studio y diseñador del momento en París, fue el elegido por la familia para interpretar su deseo y transformarlo en este espacio lleno de identidad.

En varios niveles
“Trabajamos en distintos niveles: lo primero fue mejorar la circulación para así potenciar las vistas”, cuenta Guénaire. Una vez solucionado ese punto, se hizo una selección de materiales de lo más cuidada; uno de los rasgos distintivos del proyecto.

“Los clientes son muy sensibles a los detalles y la calidad de los materiales. Querían conservar la sensación de un hogar cálido y con confort, pero con toques de modernidad”.

La propuesta de Guénaire se apoyó entonces en una combinación de referencias al Art Déco, el Movimiento Moderno y diseño contemporáneo. El resultado es un diálogo armónico entre el legado del edificio y una mirada actual.

Juego de opuestos

“Prestamos particular atención a la selección de materiales: combinamos acero inoxidable y vidrio artesanal con otros materiales más cálidos, como tablones de roble, madera y textiles suaves”, explica Guénaire.

“La idea era diseñar un interior que pareciera haber existido siempre, sin pertenecer a una época específica, moldeado por la luz, los materiales y las líneas sensuales del mobiliario”.
Dosis de carácter
“La paleta se construyó en torno a una base suave y luminosa de tonos marfil, crema y beige”, explica el diseñador.

Sobre una base neutra, el roble, la raíz de amboyna y el cerezo americano suman textura, calidez y una riqueza material que se percibe sin imponerse.

“Introdujimos acentos más marcados mediante acero inoxidable y mármol negro”, explica. Ese contrapunto aparece en detalles puntuales del dormitorio, donde aporta profundidad y un sutil acento contemporáneo.

Frente a la cama, dos grandes nichos funcionan como lugar de guardado y exhibición de distintas piezas de arte.

La magia de los detalles
En los baños, el color aparece de manera precisa y estratégica. Cada baño desarrolla su propia identidad a partir de un material dominante y todos funcionan como pequeñas sorpresas dentro del recorrido de la casa.

“El ónix iraní desempeña un papel fundamental en el proyecto: elegimos una variedad de color azul laguna para el baño principal y una en tono rosa pastel para el baño de los chicos. Creo que logramos un interior de carácter casi surrealista y poético”.
Interiores a medida
Diseñada como vivienda principal para una familia de cuatro integrantes, los dueños fueron claros desde un comienzo: querían un departamento diferente, que sorprendiera desde sus elecciones de diseño, pero también que fuese cálido y compatible con las exigencias de su vida familiar.

Ese difícil equilibrio se encontró en muchos casos en el diseño de mobiliario a medida, que además refuerza el diálogo entre la arquitectura y el interiorismo.

Ese mobiliario a medida permite respuestas únicas, como la de este dormitorio, cuyo respaldo de cama es también un escritorio.

“Queríamos crear una atmósfera que se sintiera cinematográfica. A pesar de la sofisticación, nuestro objetivo era evocar una sensación de suavidad, calma y misterio”, concluye Guénaire.




