Revista Living

Restauraron la finca familiar en Sicilia, a tono con sus doscientos años de historia

Los herederos de esta tradicional masseria italiana renovaron la propiedad y el campo donde sus antepasados cultivaron los frutos típicos de la región.

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En esta parcela de 30 hectáreas, nuestra familia ha cosechado durante siglos los frutos típicos del sureste de Sicilia: almendras, aceitunas, cítricos y algarrobas”, enumera el diseñador de interiores Angelo Santangelo, heredero de esta finca (o masseria, en italiano) con 200 años de tradición.

El diseñador de interiores Angelo Santangelo junto con su prima Lidia, arquitecta.
El diseñador de interiores Angelo Santangelo junto con su prima Lidia, arquitecta.Renée Frinking

“Hace algunas décadas, la casa principal se incendió. Como con mis primas quisimos retomar la costumbre de reunir a la familia en el campo al final de cada verano, decidimos restaurar una de las construcciones que funcionaba originalmente como depósito, a la que mi padre y mi tía nunca le encontraron el tiempo para dedicarle”, revela Angelo. Así, puso manos a la obra con sus primas, Vicenza y Lidia, esta última, arquitecta, para hacer una obra que recreara sus memorias de adolescencia.

Ubicada en los alrededores de Noto, hoy la finca produce mil litros de aceite de oliva al año.
Ubicada en los alrededores de Noto, hoy la finca produce mil litros de aceite de oliva al año.RENEE FRINKING
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No caer en la tentación

Los primos viven en la ciudad desde hace años y tienen profesiones que los ponen en contacto con las últimas tendencias, pero no era lo que buscaban para La Vicenzina, como llaman a la finca, en honor a su abuela. “Lo fundamental era recrear el estilo tradicional siciliano. Todo tiene el tono del paisaje de Noto, que es tan pedregoso: de ahí las paredes encaladas. Hubiera sido discordante, en mi opinión, pintar las paredes de colores fuertes o con brillo”.

Ecléctico, el mobiliario incluye banquitos marroquíes, un baúl de viaje y un sillón de los años 50.
Ecléctico, el mobiliario incluye banquitos marroquíes, un baúl de viaje y un sillón de los años 50.Renee Frinking

El estilo cosmopolita de Angelo dotó de interés estos espacios de esencia campestre, donde reunió algunos muebles de diseño con almohadones de arpillera, lámparas de aceite y las fotos de sus abuelos.

En un homenaje a la vegetación del lugar, enmarcaron hierbas de la zona para formar una composición junto a la chimenea.
En un homenaje a la vegetación del lugar, enmarcaron hierbas de la zona para formar una composición junto a la chimenea.Renee Frinking

Divina sucesión de ambientes

La piedra caliza es el material de obra por excelencia en la isla. Utilizada en toda la construcción, sale a la superficie en algunos tramos para dar cuenta del origen ancestral de la casa.

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Ilumina la mesa del comedor una araña hecha con una vieja estructura que se usaba para el transporte a lomo de burro.
Ilumina la mesa del comedor una araña hecha con una vieja estructura que se usaba para el transporte a lomo de burro.Renee Frinking

Tengo un aprecio profundo por las cosas bien hechas, pero no necesariamente lujosas; pueden ser unos tomates de la huerta servidos en una cazuela de barro. La belleza más simple está ahí.”

Angelo Santangelo, interiorista y dueño de casa
Sillas artesanales con base de caña. Vajilla artesanal de Caltagirone, ciudad famosa por sus cerámicas. Al costado, una centenaria mesa de sastre.
Sillas artesanales con base de caña. Vajilla artesanal de Caltagirone, ciudad famosa por sus cerámicas. Al costado, una centenaria mesa de sastre.Renee Frinking

Los ambientes se encienden con el paso de la luz por las tonalidades más claras de esta paleta suave y terrosa.

Tenía que ser una cocina espectacular

El alma siciliana se apropia de la cocina y hace honor al refrán según el cual en estas tierras “se agasajan en la mesa como si fueran a morir mañana, pero construyen como si se sintieran eternos”.

El paso a la cocina es a través de una puerta de granero del 1700 rescatada de otra residencia campestre familiar.
El paso a la cocina es a través de una puerta de granero del 1700 rescatada de otra residencia campestre familiar.Renée Frinking
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Desde que la propiedad está en sus manos, Angelo, Vincenza y Lidia se esfuerzan por capturar la atmósfera de su entorno y la mística de su historia. Con esa filosofía, encargaron las alzadas, con tradicionales azulejos napolitanos y, también, los platos, que se hicieron a mano en Caltagirone.

El estante recuperado es uno de los pocos portadores de colores fuertes.
El estante recuperado es uno de los pocos portadores de colores fuertes.Renée Frinking

Esta estufa, que Angelo había comprado para un loft en Perugia, se convirtió en la pieza clave del comedor conectado con la cocina.

Circulación serena al descanso

LIVING casa en Sicilia
LIVING casa en SiciliaRenee Frinking
En uno de los baños de huéspedes, un viejo fuentón oficia de bacha sobre una base de zinc y el detalle de los azulejos dibujando una "alfombra" sobre el piso de cemento alisado.
En uno de los baños de huéspedes, un viejo fuentón oficia de bacha sobre una base de zinc y el detalle de los azulejos dibujando una "alfombra" sobre el piso de cemento alisado.Renée Frinking
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“Todos los que vienen de visita nos dicen lo serenos que se sienten en La Vicenzina. Es realmente un lugar donde podés escuchar el ruido del silencio, que es lo que más extraño cuando me voy. Eso, el sol de agosto que amarillea el paisaje y dormir la siesta con el ruido de las chicharras”, comparte Angelo.

Cama con baldaquino, acertada para ambientes altos y, como mesa de luz, una vieja mesa de jardín francesa.
Cama con baldaquino, acertada para ambientes altos y, como mesa de luz, una vieja mesa de jardín francesa.Renee Frinking
Azulejos de Caltagirone cubren la mesada, con sus típicos amarillos y ocres en homenaje al sol que baña la isla.
Azulejos de Caltagirone cubren la mesada, con sus típicos amarillos y ocres en homenaje al sol que baña la isla.Renee Frinking

Fiel al estilo mediterráneo, con piedra caliza y yeso se modelaron los muebles de obra en ambos baños.

Renée Frinking