
Depositarios de las asociaciones más felices, hace tiempo que los quinchos hacen mucho más que alojar asados. Hoy pueden ser refugio creativo o de trabajo durante la semana y, cuando incluyen la tele, seguramente serán el lugar para ver los partidos. Sobre todo en estos días de fútbol ininterrumpido. Estos cuatro de casas que visitamos tienen un un plus increíble: están en la terraza.
Otra dimensión
La interiorista Rosa Benedit asumió la tarea de acompañar a una joven familia en el pasaje de su primer departamento a un piso con terraza. “Queríamos que este nivel diera la sensación de vacaciones, en contraste con la elegancia de las áreas sociales de abajo”, nos explicó.
Para mitigar el aspecto frío de la construcción, usaron el color borravino, que combina fantásticamente con el verde de las plantas.
Como en el interior los ventanales dejaban poca superficie para intervenir, el cielorraso se cubrió con tela y se le aplicó un dibujo de varillas que corta y da ritmo.
“Usamos textiles, trenzados, cañas, fibras naturales... Como si fuera un hotel en Bali”.
Bien arriba
Cuando se mudaron de Zona Norte a Palermo Chico, una familia argentino-brasileña le encomendó el diseño interior de su espectacular piso a Cali Herrera, aclarando que buscaban mantener el estilo de vida de una casa. De ahí el imponente quincho urbano para 14 comensales con parrilla, disco a gas y horno pizzero.



El gusto de la dueña de casa por las piedras naturales se plasmó en una selección de mármoles cuya aplicación más notable se ve en esta barra.

Asados en la cima de Belgrano
Este dúplex ofrecía todo lo que los dueños de casa imaginaban, incluyendo un quinchazo que gozó de la reforma y el interiorismo del Estudio Licia Falicoff.


El quincho está totalmente equipado con una estética que se trasladó a la terraza. Todo está hilvanado por un diseño de interiores que mantiene el tono contemporáneo.

Subir el jacuzzi hasta el piso 20 fue todo un desafío logístico. Antes de instalarlo, reforzaron la terraza con malla metálica y aislación hidrófuga. El agua de lluvia desagota por debajo del deck de incienso envejecido (Estudio Licia Falicoff).

Una opción más tranqui
Aprovechar la terraza con parrilla que los dueños de casa usaban poco (una pena, teniendo una figurita tan difícil de conseguir en la trama porteña) fue una de las operaciones principales que guiaron a las arquitectas Camila Btesh y Leila Matzkin, socias en Noma Estudio, en la reforma de este PH en Chacarita.

“Tan importante era la necesidad de darle más entidad a la terraza, que el piso de mosaico rosado fue lo primero que se compró. Estaba elegido incluso antes de comenzar la obra, y fue lo que guió la paleta del resto de los ambientes", recuerdan las arquitectas.

Las plantas fueron las mimadas de la obra y se mantuvieron bajo el resguardo de todos los gremios, que se encargaron de regarlas y protegerlas del polvo y de los escombros. Cuando terminaron los arreglos, Paula, la paisajista detrás del estudio Plantario, ayudó a poner a punto las más sufridas para que recuperasen su porte anterior.

“Hablando estrictamente de la función, el sector de la parrilla es súper versátil: al abrirse de par en par, permite trasladar la mesa grande a la cocina en caso de que haga frío o el tiempo no acompañe”. Todo práctico y bien pensado.

La escalera conduce a una parte del techo transitable, que permite acceder al tanque de agua y facilita la limpieza de los vidrios.








