Pruebas Aprender: los argentinos necesitamos más Matemática que nunca
Los primeros resultados de la evaluación Aprender 2019 que acaban de presentarse confirman la existencia de niveles de aprendizajes precarios e insuficientes. Una situación crítica que no sorprende, pero preocupa porque seguirá agravándose después de este año de aislamiento escolar.
A medida que se vayan conociendo los resultados en detalle podremos afinar el análisis, pero un par de hallazgos ya dan mucho para reflexionar. La fuerte correlación de los resultados con el nivel socioeconómico de los estudiantes ratifica una formidable injusticia que se perpetúa: el sistema educativo confirma las desigualdades de origen. Quienes menos tienen, menos aprenderán. Y esto lleva décadas.
De todas las áreas evaluadas Matemática vuelve a ser la disciplina con mayor déficit. Al terminar la secundaria siete de cada diez estudiantes está por debajo del nivel considerado satisfactorio. Este dato dice mucho más de lo que dice porque no saber Matemática es mucho más que no saber Matemática. Esta disciplina tiene un altísimo poder formativo para la vida y, sobre todo, para la vida en sociedad. Aprenderla conlleva, como nos enseña Philip W. Jackson, un monto importante de "enseñanzas implícitas", imprescindibles para la formación de la inteligencia, pero también de la sensibilidad y de la vida ciudadana.
Quien aprende Matemática aprende con ello al menos tres cosas. Primero, a construir un pensamiento lógico basado en reglas compartidas y no en prejuicios. Segundo, aprende que los problemas complejos y, aún los más intrincados, pueden ir resolviéndose a partir de pequeños pasos, desarrollando paciencia y confianza. Tercero, que para un problema pueden existir diversos caminos para su solución y con eso a valorar distintos puntos de vista.
Un profesor de mi universidad, el matemático Ignacio Zalduendo, dice que la Matemática obliga a la honestidad. Los números son los que son, la cuenta da lo que da, más allá de nuestras preferencias, de nuestra voluntad. La Matemática limita la inclinación al engaño. Pero, además, mi colega dice que la disciplina nos hace humildes, porque en algún momento nos muestra los límites de nuestra habilidad.
Reglas compartidas, capacidad de argumentar y demostrar con racionalidad, paciencia, confianza, creatividad, apreciación de puntos de vista divergentes, honestidad y humildad. Son las cosas que se aprenden con la Matemática, imprescindibles saberes para vivir en democracia. La Matemática es un caballo de Troya benéfico, a la inversa del homérico, que esconde todos esos aprendizajes. Por eso, desde los orígenes griegos de la educación la enseñamos en la escuela. Es imprescindible que nuestros estudiantes la aprendan, porque la Argentina necesita más Matemática que nunca.
La autora es doctora en Educación y profesora del área de Educación de la Escuela de Gobierno de la Universidad Di Tella.
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