Del “gobernador” de Canadá a la cachetada de Brigitte Macron: los roces de Trump con los líderes del G7
El presidente estadounidense llega a la cumbre en Francia con una larga lista de tensiones abiertas con sus pares, desde reproches por Irán hasta burlas personales y referencias históricas incómodas
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WASHINGTON.– El presidente Donald Trump viaja este lunes a Francia para reunirse con un grupo ideológicamente diverso de líderes mundiales que tienen al menos una cosa en común: todos fueron blanco de la ira de Trump o tuvieron que atravesar momentos incómodos con el mandatario estadounidense.
Varios de los líderes del G7 enfrentaron la furia de Trump por cuestionar su guerra de elección contra Irán. Trump también tuvo cruces con algunos de ellos por los aranceles. Y los líderes de Japón y Alemania debieron soportar comentarios torpes del presidente sobre momentos oscuros de la historia de sus países.

Durante tres días de conversaciones en los bucólicos Alpes franceses, se espera que los líderes debatan el flamante acuerdo destinado a poner fin a la guerra con Irán, la política comercial de China y la guerra de Rusia en Ucrania. También será una oportunidad para medir su relación con Trump en un momento en que el líder estadounidense parece más decidido que nunca a actuar por su cuenta en asuntos de impacto global.
La dinámica de la cumbre no es muy distinta a la de una reunión familiar de vacaciones en la que “hay un tío que no te cae del todo bien”, dijo Max Bergmann, analista del Center for Strategic and International Studies.
“Y nadie quiere tener una confrontación, aunque por momentos las cosas se vuelvan bastante pasivo-agresivas”, agregó Bergmann. “Pero, ya saben, siempre existe la posibilidad de que algo se quiebre y se vuelva bastante dramático”.
A continuación, algunos de los momentos más notables de fricción pública e intercambios incómodos entre Trump y sus pares del G7.
Para Trump, Starmer no es Churchill
Las críticas de Trump al primer ministro británico, Keir Starmer, se centraron en la reticencia del Reino Unido a colaborar con los ataques militares estadounidenses contra Irán, en las políticas migratorias británicas y en la estrategia del país en materia de energías renovables.
Pero su dardo más duro contra Starmer llegó después de que el líder laborista se negara inicialmente a permitir que aviones militares estadounidenses utilizaran una base británica en el océano Índico para bombardear Irán.
“No estamos tratando con Winston Churchill”, dijo Trump sobre Starmer, en una comparación desfavorable con el venerado primer ministro británico de la Segunda Guerra Mundial.
En los primeros días de la guerra con Irán, Trump arremetió contra el primer ministro después de que el Reino Unido pusiera al portaaviones HMS Prince of Wales en estado de alerta avanzada para un eventual despliegue en Medio Oriente.
“¡No necesitamos gente que se sume a las guerras después de que ya ganamos!”, escribió Trump en redes sociales.
El primer ministro al que Trump le gusta llamar gobernador
Trump se irritó por los desequilibrios comerciales con Canadá, suele opinar sobre la anexión del país para convertirlo en el “estado número 51” y comenzó a referirse al primer ministro Mark Carney como “gobernador”.

Su retórica más dura contra el líder del vecino del norte llegó después de que Carney, en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, condenara la coerción de las grandes potencias sobre los países más pequeños sin mencionar a Trump por su nombre.
“Canadá vive gracias a Estados Unidos”, dijo Trump en sus propias declaraciones en Davos. “Recordalo, Mark, la próxima vez que hagas tus comentarios”.

Carney intentó mantener la calma ante los ataques de Trump. El primer ministro dijo a periodistas a comienzos de este mes que Trump era un “usuario excepcionalmente activo de las redes sociales” y que no iba a responder a todo lo que publicara.
Trump se burla del matrimonio de Macron y cuestiona la confiabilidad de Francia
Durante un almuerzo de Pascua en la Casa Blanca en abril, Trump criticó la resistencia de Francia y de otros países de la OTAN a colaborar en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
En medio de ese comentario, Trump aludió a un video viral del año pasado en el que la esposa de Macron, Brigitte, parecía apartar el rostro del presidente francés con un empujón cuando bajaban de un avión durante una visita a Vietnam.
Trump dijo ante los asistentes que Brigitte trata a Macron “extremadamente mal” y afirmó que el presidente francés todavía “se estaba recuperando del golpe en la mandíbula”.
Macron dijo luego a periodistas que la pareja simplemente estaba bromeando y calificó los comentarios de Trump de “ni elegantes ni apropiados”.

Trump suele entretener a sus audiencias con relatos sobre su destreza como negociador, en los que recrea conversaciones con Macron sobre fricciones comerciales e imita sus respuestas con un acento exagerado. En la versión de Trump, Macron siempre termina cediendo rápidamente.
La primera ministra conservadora a la que Trump le sugiere falta de coraje
Hasta hace poco, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, gozaba de una alta consideración por parte de Trump.
En octubre, Trump la elogió efusivamente cuando líderes mundiales se reunieron en Egipto para una cumbre sobre la posguerra en Gaza. La describió como “una política muy exitosa, muy exitosa” y “hermosa”.
Pero Trump cambió de tono después de que Italia se negara a ayudar a Estados Unidos en la guerra contra Irán y luego de que Meloni lo reprendiera por su enfrentamiento con el papa León XIV por el conflicto.

“¿A la gente le gusta ella? No puedo creerlo”, dijo Trump sobre Meloni al diario milanés Corriere della Sera. Y agregó: “Pensé que tenía coraje. Me equivoqué”.
Una referencia histórica incómoda
Trump no ofreció críticas directas contra la japonesa Sanae Takaichi desde que asumió el cargo en octubre.
Pero algunos de sus comentarios durante la primera visita de Takaichi a la Casa Blanca dejaron a la primera ministra en una posición incómoda.
Cuando un periodista japonés le preguntó por qué no avisó a sus aliados en Europa y Asia antes de que Estados Unidos atacara Irán, Trump invocó de manera casual Pearl Harbor para defender su decisión.
“¿Quién sabe más sobre sorpresas que Japón?”, dijo Trump con Takaichi a su lado. “¿Por qué no me avisaron sobre Pearl Harbor, de acuerdo?”.
El comentario de Trump sorprendió a muchas personas en Japón, acostumbradas a que los presidentes estadounidenses evitaran referencias duras al ataque sorpresa japonés contra la flota estadounidense del Pacífico en Hawái, que llevó a Estados Unidos a entrar en la Segunda Guerra Mundial. Sus predecesores, en cambio, se habían concentrado en profundizar los lazos con Japón, que se convirtió en aliado de Washington después de la guerra.
Takaichi, una conservadora de línea dura, recibió en su país una mezcla de elogios y críticas por no reaccionar a los comentarios de Trump y dejarlos pasar con una mirada hacia sus ministros sentados cerca.
Las críticas del canciller alemán por la guerra con Irán enfurecieron a Trump
El canciller alemán, Friedrich Merz, desató la furia de Trump en abril cuando planteó que Estados Unidos estaba siendo “humillado” por Irán y criticó a Washington por entrar en la guerra sin ninguna estrategia, lo que, según dijo, también hacía más difícil poner fin al conflicto.
Trump respondió al día siguiente en redes sociales y dijo que Merz “debería pasar más tiempo poniendo fin a la guerra entre Rusia y Ucrania” y “arreglando su país roto, especialmente inmigración y energía”.

Días después, el Pentágono anunció que retiraría unos 5000 soldados estadounidenses de Alemania y Trump insinuó que buscaría reducir “mucho más” la presencia militar de Estados Unidos en ese país.
Trump también tuvo un intercambio incómodo con Merz cuando el canciller visitó la Casa Blanca el año pasado, en la víspera del solemne aniversario del Día D, el inicio de las operaciones aliadas que llevaron a la liberación de Europa occidental, la derrota de la Alemania nazi y el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Merz mencionó el aniversario mientras argumentaba que Estados Unidos volvía a estar en una posición para ayudar a poner fin a un conflicto de enormes consecuencias para Europa, la guerra de Rusia contra Ucrania, cuando Trump lo interrumpió y dijo que el Día D “no fue un día agradable para usted”.
El canciller le recordó a Trump que esa fecha también marcó el comienzo de “la liberación de mi país de la dictadura nazi”.
Trump reconoció que Merz tenía razón.
Agencia AP
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