Murió Daniel Melingo, el exmiembro de Los Abuelos de la Nada y fundador de Los Twist que encontró en el tango su lugar en el mundo
También integró la formación más exitosa de Los Twist; desde finales de los 90 se dedicó al tango
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El músico Daniel Melingo fue encontrado sin vida en su departamento. Integrante de Los Twist y Los Abuelos de la Nada en los 80, con los años dejó el rock por el tango, a partir de un álbum que le permitió darse a conocer en Europa y que dejó una huella: Tangos bajos. El cuerpo de Melingo fue hallado en su departamento por uno de sus hijos, según pudo confirmar LA NACION a través de fuentes al tanto del hallazgo del cuerpo. “Estaba con cuidados paliativos en su casa de Chacarita por una enfermedad respiratoria”, aclararon.
Daniel Melingo llevaba un tiempo trabajando en Tangos bajos (Rework), la regrabación de aquel disco de 1998 pero con un sonido actual y con músicos invitados. Tenía planeado presentarlo el 21 de septiembre en el teatro Coliseo. Pero no era el único proyecto que tenía entre manos. El álbum iba a estar acompañado de un documental sobre los orígenes del tango y, en paralelo, planeaba lanzar su propio vino, el malbec Tangos bajos.

“Yo con el tango me encuentro cómodo por una cuestión familiar: en mi familia, por parte de mi madre, eran bailarines, letristas y poetas”, contó Melingo en una entrevista con LA NACION en junio de 2023, con motivo de los 25 años de Tangos bajos. “Mi tío mayor, Orlando Silva, fue el que me dio una letra con la cual en el año 1985 escribí mi primer tango, que grabamos con Los Twist, ‘Esta es mi presentación’. Entonces para mí el devenir con el tango siempre fue algo muy familiar. Siempre estuvo en mi casa. Pero también, siendo yo conocido en el sector del rock, siempre tuve un poco de pudor con esta irrupción.También debo nombrarlo como factótum de esta gesta a Fernando Samalea. Él escuchó estos tangos de entrecasa, con la guitarra y se tomó el trabajo de sacar las melodías con su bandoneón y proponerme grabar en un estudio. Yo acababa de sacar mi primer álbum solista, H2O(1995), por una multinacional y fue un quiebre muy grande para mí en lo personal, porque de alguna manera pateé el tablero de lo que se intentaba hacer con esta parte de mi carrera solista. Es un montón de emociones encontradas ese punto de partida que fue Tangos bajos".
La historia de Daniel Melingo con el rock argentino empezó allá por 1980, cuando ingresó a Los Abuelos de la Nada, la última y más exitosa encarnación de la criatura de Miguel Abuelo, en la que unió fuerzas con Andrés Calamaro, Cachorro López, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella. Músico de formación, había estudiado en el Conservatorio Nacional de Música Carlos López Buchardo guitarra clásica y clarinete. También en el Conservatorio Municipal Manuel de Falla y en la Pontificia Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires, en la Cátedra de Musicología, Etnomusicología y Composición.
Antes de su ingreso a Los Abuelos, Melingo acompañó durante un año al músico brasileño Milton Nascimento. Los primeros ochenta, los años que transcurrieron entre los finales de la última dictadura militar y la llamada Primavera alfonsinista, fueron muy activos para él y los que marcaron su relación definitiva con el rock local. Con la banda de Miguel Abuelo editó discos como el memorable Vasos y besos, pero su aporte a la vibrante escena local quedó más definido por su lugar en Los Twist, banda que fundó con Pipo Cipolatti y Fabiana Cantilo y con la que grabó varias obras, ninguna tan trascendente como la memorable y siempre revisitada La dicha en movimiento.
En ese disco trascendental Melingo hizo su aporte como compositor en canciones que hoy son un clásico no solo de la banda sino de aquella década: “S.O.S., sos una rica banana”, “Jugando hulla-hulla”, “En el bowling”, “Ritmo colocado”, “Cleopatra, la reina del twist” y, con Cipolatti: “Jabones flotadores” y “25 estrellas de oro”.
En la entrevista de junio de 2023 que para este medio mantuvo con el periodista Diego Mancusi, Melingo se refirió al siempre latente reencuentro de Los Abuelos Gustavo Bazterrica, Andrés Calamaro, Cachorro López y él. “Es un deseo constante. El mes pasado nos encontramos con Andrés, Cachorro y Gustavo Bazterrica en estos Encuentros Maximalistas que estoy haciendo en Niceto [una serie de conciertos que realizó en el espacio de Palermo]. Y hace un mes nos encontramos en el estudio de Cachorro, justamente para darle forma a una versión de un tema de Los Abuelos [”Himno de mi corazón”] con Andrés y con Cachorro, que va a ser parte de un álbum en el que está trabajando Cachorro con canciones de Los Abuelos de la Nada. Es algo que siempre está pendiente, tal vez algo que nos debemos con nuestro público".
En la segunda mitad de los años 80, Melingo viajó a España. Allí tocó con Los Toreros Muertos y fundó Lions in Love con Willy Crook. Con el saxofonista geselino cultivó una gran amistad que se extendió en el tiempo: Melingo fue el padrino de Nilo, el hijo de Willy y en los últimos años compartió escenario con él.
Primero el programa Malayunta, que condujo en el canal de cable Solo Tango y luego el disco Tangos bajos, marcaron su ingreso definitivo a la música ciudadana, ya en la segunda mitad de los años 90. Claro que con su impronta, con un estilo que buscó recuperar la estampa canyengue y lo más primal de los arrabales porteños.
Su música, como el tango en las primeras décadas del Siglo XX, llegó a París y triunfó allí. También desembarcó en Bélgica y Melingo pasó varias temporadas en Europa en la década siguiente.
“Era el año 2000 o 2001 y había pasado ese asombro que causó Tangos bajos“, contó Melingo en la ya citada entrevista con LA NACION. “Mis amigos venían de Europa y me decían que en cada milonga a la que iban, ponían Tangos bajos. Fue algo que se fue pasando de boca en boca hasta que llegó a oídos de productores en Europa, que fueron los que me convocaron para estas presentaciones a partir de 2003. Ahí yo empecé a trabajar asiduamente allá. Me refiero a hacer dos o tres giras anuales, con 300 a 400 ciudades que recorrí muchas veces, en todos los países de Europa. A partir de Francia, que es mi segundo cuartel, y los países satélites como Bélgica y Suiza, como también Portugal, Alemania, Italia, Inglaterra, Turquía, Marruecos: todo el mundo europeo y sus alrededores. Tuve la experiencia de hacer giras nacionales: en Italia fui de punta a punta, como en Turquía o en las Islas Británicas. Fue un universo nuevo que se abrió para mí, y agradezco que así haya sido, porque le pude dar continuidad a mi trabajo formativo en el tango y a mi desarrollo tímbrico y de conocimiento".
A Tangos bajos le siguieron Ufa (1999), Santa milonga (2004), Maldito tango (2008), Corazón y hueso (2010), Linyera (2014) y Andá (2016), entre otros. El regreso a su primera obra tanguera lo reencontró con músicos como Pity Álvarez, con quien regrabó el tango “Pesar”.

“En la noche andando entre paredes/ Temblando en la tristeza y dándole al dolor.../ Desde que me dejaste, cerca de aquel callejón/ Comenzé gastándome la vida/ En los peores vicios que pude procurar”, reza aquel tango fatal que hubiese grabado Rivero si hubiese sido compuesto mucho antes.
Otro de los “vicios” que cultivó fue el cine. Desempeñó diversos papeles en Una noche sin luna, de Germán Tejeira; en Lulú, de su amigo Luis Ortega y en Su realidad, de Mariano Galperín, entre otras.
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