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A la hora de sumar colágeno a la vida, como en tantas otras cosas, lo mejor es comenzar por el inicio y antes de atiborrarse de cremas, suplementos y cualquier producto que diga la palabra mágica en la etiqueta, evaluar y modificar los hábitos alimenticios puede ser la práctica determinante.
Como explica Elizabeth Bradley, MD, Directora Médica del Centro de Medicina Funcional de la Clínica Cleveland, el colágeno es una proteína que el cuerpo produce naturalmente a partir de la síntesis de diferentes sustancias que se incorporan con los alimentos.
“Aparte del envejecimiento, la razón principal por la que las personas no tienen suficiente colágeno es la mala alimentación”, ya que el cuerpo no puede producirlo si no tiene con qué hacerlo, destaca la experta en diálogo con Cleveland Clinic, la publicación web del instituto médico.

A la hora de incorporar los nutrientes necesarios para ayudar a que el organismo realice una buena síntesis de colágeno, la Doctora Bradley propone una receta que aporta gran cantidad proteínas, vitaminas y minerales: El caldo de huesos.
Este plato tradicional de la cocina asiática, se ha popularizado en los Estados Unidos a partir de la difusión de la dieta paleo, “pero ha llegado para quedarse”, porque es sabroso, versátil y contiene todo lo necesario para que el cuerpo sintetice la deseada proteína, destacan desde la Clínica Cleveland.
Es fácil de preparar y no requiere elementos costosos y es ideal para aportarle calor al cuerpo con los primeros fríos que llegan de la mano del inicio del otoño boreal. Pero un buen caldo de huesos requiere tiempo si realmente se desea lograr el objetivo de extraer el colágeno de sus ingredientes.
“El caldo de huesos debe hervir a fuego lento durante un mínimo de seis horas y el caldo de huesos de mayor calidad pasa más de 24 horas en la estufa”, detallan desde el instituto médico y explican que todo ese tiempo “ayuda a extraer los nutrientes de los huesos”.

Desde la clínica Cleveland recomiendan que las personas con alguna dolencia renal consulten a su médico antes de preparar y consumir esta receta por contenido de potasio, sodio, proteínas y líquidos.

Quienes no se imaginan dedicarle 6 horas a la preparación de un plato pueden optar por comprar el caldo en una tienda de comestibles. Para saber si realmente es de calidad, desde la Clínica Cleveland recomiendan pasarlo por la prueba del refri, ya que todo caldo de huesos de calidad tiene que tomar una consistencia gelatinosa cuando se lo enfría.
Si se pone gelatinoso se sabrá con certeza “que hay colágeno, aminoácidos y otros nutrientes en la mezcla”, afirman. Otra opción válida para los expertos es comprar polvos de caldo de huesos, “que ofrecen los mismos nutrientes”, según explican.




