Revista Living

Entre el campo y el mar, una casa en un exclusivo barrio de Lobería donde el paisaje marca el diseño

Dos arquitectos crearon una casa familiar de 300 m² que se funde con el médano y se vuelve ideal para disfrutarse durante todo el año

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“Nuestro trabajo suele llevarnos a escenarios verdaderamente extraordinarios. Uno de ellos es este exclusivo ‘pueblo de mar’ en Bahía Los Moros, Lobería, a 40 minutos de Necochea”, cuenta la arquitecta Inés Giménez Zapiola sobre la casa que diseñó para sus padres junto a Máximo Tettamanzi, su socio en Estudio Estudio.

Para ingresar los árboles al patio tuvieron que usar una pluma: los elevaron desde el exterior y los colocaron directamente allí. Este espacio fue pensado como circulación y conexión entre los diferentes módulos de la casa.
Para ingresar los árboles al patio tuvieron que usar una pluma: los elevaron desde el exterior y los colocaron directamente allí. Este espacio fue pensado como circulación y conexión entre los diferentes módulos de la casa.Daniela Mac Adden

“La imagen del patio es lindísima, pero estar ahí es cien veces mejor. No solo ofrece resguardo del viento: su escala, intimidad y esa sensación de espacio que te abraza es algo que buscamos mucho en nuestros proyectos”, señalaron.

La arquitecta Inés Giménez Zapiola y su socio, Máximo Tettamanzi, a cargo del diseño de la casa.
La arquitecta Inés Giménez Zapiola y su socio, Máximo Tettamanzi, a cargo del diseño de la casa. Daniela Mac Adden
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En sus proyectos más recientes, los arquitectos se encontraron trabajando en varias segundas residencias para sus clientes, y este caso no fue la excepción. Los padres de Inés buscaban un hogar que pudiera disfrutarse todo el año, no solo durante el verano.

El cuadro renacentista del recibidor es un tesoro familiar: perteneció a la abuela de Inés y hoy recibe a quienes llegan a la casa.
El cuadro renacentista del recibidor es un tesoro familiar: perteneció a la abuela de Inés y hoy recibe a quienes llegan a la casa.Daniela Mac Adden

“En las segundas casas, los dueños suelen soltar y arriesgar más, están más abiertos y receptivos a las ideas y a los diseños. Y eso, para nosotros, es un verdadero disfrute”.

Sillón tres cuerpos (Les Decorateurs) y sillones cuadrados (Eugenio Aguirre). Bancos de madera (Sin Almidón). Pieza metálica plegada de Natalia Abot y una trucha en chapa por Duncan Grant (en honor al dueño de casa, apasionado pescador).
Sillón tres cuerpos (Les Decorateurs) y sillones cuadrados (Eugenio Aguirre). Bancos de madera (Sin Almidón). Pieza metálica plegada de Natalia Abot y una trucha en chapa por Duncan Grant (en honor al dueño de casa, apasionado pescador).Daniela Mac Adden

En el living-comedor, corazón de la casa, se buscó borrar el límite entre interior y exterior y destacar su doble vista. En los días de poco viento, al abrir todas las ventanas, el ambiente se integra y se expande hacia el mar, hacia el patio con olivos y al campo.

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Las vigas, decidieron dejarlas sin cepillar, bien rústicas. “Las vimos así, crudas, y entendimos que todo tenía sentido si las dejábamos al natural”, cuentan. Lámparas (Talleres Sustentables). Sillas (Harturo). Mesa (Wood Market). Cortinas (Gloria Furtado).
Las vigas, decidieron dejarlas sin cepillar, bien rústicas. “Las vimos así, crudas, y entendimos que todo tenía sentido si las dejábamos al natural”, cuentan. Lámparas (Talleres Sustentables). Sillas (Harturo). Mesa (Wood Market). Cortinas (Gloria Furtado). Daniela Mac Adden

El lote donde se implantó la vivienda forma parte de un antiguo campo subdividido que conserva una particularidad poco habitual: los terrenos son amplios y la topografía acompaña el paisaje.

La galería principal, con la parrilla, se orientó al noroeste –y no hacia el mar– por los vientos predominantes del sur. De ahí la decisión de abrirla en esa dirección.
La galería principal, con la parrilla, se orientó al noroeste –y no hacia el mar– por los vientos predominantes del sur. De ahí la decisión de abrirla en esa dirección. Daniela Mac Adden

Desde el barrio, la mirada se proyecta primero hacia el mar y luego asciende por una lomada suave. La casa se ubica en uno de los últimos lotes, a mayor altura, lo que le da una vista privilegiada tanto hacia el mar como hacia los campos.

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Muebles exteriores (Galpón Osuna) y almohadones (Flory Perkins).
Muebles exteriores (Galpón Osuna) y almohadones (Flory Perkins).Daniela Mac Adden

Si había algo que los arquitectos querían lograr era un gran muro envolvente de piedra Mar del Plata, el material característico de la zona. “Queríamos que remitiera a las pircas de antes. Para lograrlo, elegimos una mezcla de porcentajes de piedra blanca, blanca envejecida y manchada, y borravino. “La combinación quedó impresionante. Es algo que hacemos mucho en el Estudio: trabajar con materiales locales”, cuentan. “Al cruzar ese tajo en el muro de piedra, uno desemboca en el patio”.

Tras las fundaciones, recompusieron el médano, diseñaron la escalera y lo cubrieron con pasto para devolverle su forma original.
Tras las fundaciones, recompusieron el médano, diseñaron la escalera y lo cubrieron con pasto para devolverle su forma original.Daniela Mac Adden

El médano sobre el que se asienta es el original de terreno. La implantación exigió un trabajo casi milimétrico: la arquitectura debía acompañar la caída natural del médano, ubicando, por ejemplo, el vacío del área de servicio justo donde la pendiente se volvía más pronunciada.

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La pata sustentable fue especialmente trabajada por el estudio, que incorporó paneles solares en la cubierta. “El barrio está bastante alejado y desconectado de todo, y muchas veces se complica el suministro de energía y agua”, explican.
La pata sustentable fue especialmente trabajada por el estudio, que incorporó paneles solares en la cubierta. “El barrio está bastante alejado y desconectado de todo, y muchas veces se complica el suministro de energía y agua”, explican.Daniela Mac Adden

La premisa fue siempre la misma: respetar la forma natural y lograr que la casa se adaptara al paisaje, y no al revés. “No nos interesa una arquitectura que se imponga, sino aquella que comprende su contexto, su entorno, y busca integrarse con él de manera natural”.

Lámparas (Tienda Cartago).
Lámparas (Tienda Cartago).Daniela Mac Adden

La cocina siempre termina siendo el lugar donde más se comparte, incluso en vacaciones. Por eso quisimos integrarla, pero también darle la posibilidad de aislarla del living-comedor con unas puertas corredizas”

Arq. Máximo Tettamanzi de Estudio Estudio
El mobiliario en kiri al natural acompaña la materialidad rústica del resto de la casa. Grifería (Peirano).
El mobiliario en kiri al natural acompaña la materialidad rústica del resto de la casa. Grifería (Peirano).Daniela Mac Adden

Desde este lugar también se disfrutan las vistas al mar, al campo y al patio.

En cada pieza seleccionada para el interiorismo (realizado también por el estudio) los arquitectos buscaron reflejar la dueña de casa, la madre de Inés, amante de la decoración.
En cada pieza seleccionada para el interiorismo (realizado también por el estudio) los arquitectos buscaron reflejar la dueña de casa, la madre de Inés, amante de la decoración.Daniela Mac Adden

“Mis padres están felices; disfrutan un montón de la casa y van seguido. Cada vez que mi papá va, me manda un mensaje agradeciéndome. Fue un proceso con mucha libertad, todo muy bien recibido, y para nosotros fue un verdadero placer. Somos muy afortunados”.”

Arq. Inés Giménez Zapiola de Estudio Estudio
La galería que da al mar, la más ventosa y que se disfruta más por la mañana.
La galería que da al mar, la más ventosa y que se disfruta más por la mañana.Daniela Mac Adden

Planteada en módulos, la casa resulta eficiente y muy acorde al clima: por la mañana, cuando sopla menos viento, la galería hacia el mar invita a tomar un café frente al horizonte; al mediodía, cuando el viento se levanta, el asado se disfruta en la galería orientada hacia el campo.

Los pisos de travertino combinan piezas de 40 y 60 cm de ancho. Al ser de partidas distintas, el dibujo quedó levemente rayado y, aunque inesperado, el efecto terminó encantando al Estudio.
Los pisos de travertino combinan piezas de 40 y 60 cm de ancho. Al ser de partidas distintas, el dibujo quedó levemente rayado y, aunque inesperado, el efecto terminó encantando al Estudio. Daniela Mac Adden

De dimensiones generosas, la suite principal fue pensada como un refugio para cuando reciben a varios invitados. La cama, hecha por un carpintero, con colchones de algodón y fibras naturales (también a medida y artesanal), se orientó hacia un gran ventanal que funciona como un paño fijo y enmarca el exterior como un cuadro gigante.

En el cuarto principal se priorizó la integración del paisaje. A los costados, se colocaron dos ventanas de abrir para favorecer la ventilación cruzada. Mesa de luz (Mínima Huella).
En el cuarto principal se priorizó la integración del paisaje. A los costados, se colocaron dos ventanas de abrir para favorecer la ventilación cruzada. Mesa de luz (Mínima Huella).Daniela Mac Adden

“Pensamos la casa desde su uso: nos reunimos con los propietarios, entendimos sus necesidades y desarmamos el programa para reorganizarlo en módulos vinculados por una gran cubierta de madera. Así generamos recorridos propios y logramos que se adaptara al entorno sin imponerse”, contaron.

En el baño, también se buscó la vista al mar. Grifería (Peirano) y bata (Flory Perkins).
En el baño, también se buscó la vista al mar. Grifería (Peirano) y bata (Flory Perkins).Daniela Mac Adden

Al cuarto de huéspedes no podía faltarle las vistas al mar ni la comodidad para recibir: es amplio, funcional y sin nada que le sobre. “Quisimos proponer una arquitectura atemporal, donde todo dialogue de manera tan natural que resulte imposible cansarse rápido”.

Para esta habitación, los arquitectos eligieron colores cálidos, que aportan serenidad a la casa.
Para esta habitación, los arquitectos eligieron colores cálidos, que aportan serenidad a la casa.Daniela Mac Adden

“En esta casa decidimos dejar los materiales tal como son. Todas las paredes llevan un revoque fino, sin pintura, lo que aporta una textura rústica, casi de campo, y genera un contraste marcado con los muebles blancos e impecables”.

Ernestina Anchorena completó el paisajismo con especies de pradera natural y plantas autóctonas; en primavera brotan flores silvestres, yuyos y gramíneas que vuelven el lugar muy especial.
Ernestina Anchorena completó el paisajismo con especies de pradera natural y plantas autóctonas; en primavera brotan flores silvestres, yuyos y gramíneas que vuelven el lugar muy especial.Daniela Mac Adden

El clima marcó cada decisión del proyecto. Con el acceso al barrio anegado cada vez que llueve y un invierno especialmente desafiante, el equipo debió adaptarse para sacar la obra adelante. “Nos tocaron todos los climas. Es un lugar muy ventoso y lluvioso en invierno, que puede ponerse sumamente hostil, pero valió la pena”, concluyen.