Hantavirus en alta mar: nueva hipótesis sobre el inicio del brote y la pista para llegar a un motorhome clave
Sigue el trabajo científico para identificar dónde se enfermó el ciudadano neerlandés que murió en el crucero polar y desató una secuencia de contagios que tuvo en vilo al mundo
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La búsqueda del origen del brote de hantavirus en el MV Hondius sigue abierta. Por estos días, se avanza localmente sobre otra hipótesis epidemiológica, distinta a la del contagio en Ushuaia y posible por la ventana temporal hasta la aparición del primer caso en el crucero. El contacto de la pareja de ornitólogos neerlandeses con el virus Andes Sur pudo haber sucedido en alguna de las paradas que hicieron con su motorhome en áreas de bosques de Neuquén, desde donde siguieron por tierra hacia Mendoza en su recorrido por la Argentina, el sur de Chile y Uruguay.
De ahí que el foco de la reconstrucción de la transmisión viral a cargo del laboratorio nacional de referencia para hantavirus se haya extendido hasta el sur mendocino, más allá de la zona endémica patagónica ya conocida de hantavirus por la variante Andes Sur. “Es una de las hipótesis en las que se trabaja”, indicaron a este medio ante la consulta desde la cartera sanitaria nacional, de la que depende la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis Malbrán) que coordina la investigación local del origen del brote en el crucero.

Otro objetivo de interés epidemiológico para la reconstrucción, pero del que no hubo información aún, sería el vehículo que usó la pareja para hacer noche en esas áreas silvestres andinas con presencia del ratón colilargo patagónico, reservorio natural del virus Andes Sur que se confirmó en el brote en altamar. LA NACION pudo dar en Uruguay con el sitio donde dejaron estacionado el motorhome antes de viajar a Ushuaia para embarcar en el Hondius.
La reconstrucción en curso del itinerario de los ornitólogos Leo Schilperoord y Mirjan Huisman por la Argentina entre noviembre y marzo guió también hasta Malargüe al mismo equipo de Anlis Malbrán que el mes pasado hizo capturas de roedores silvestres en varios puntos de las afueras de Ushuaia y el Parque Nacional Tierra del Fuego. Además del ratón colilargo (Oligoryzomys longicaudatus), con presencia verificada en la isla, pero que no se encontró durante la semana de capturas el mes pasado, los investigadores buscan otras dos especies que están relacionadas con la transmisión: olivácea (Abrothrix olivácea) y de pelos largos (Abrothrix hirta). Determinarán, de acuerdo con la especie, si están infectados o si tuvieron contacto con el virus en esta reconstrucción ampliada geográficamente.

“El trabajo de campo se desarrolló en Malargüe, debido a que la reconstrucción epidemiológica indicó que la pareja de turistas neerlandeses que enfermó había permanecido allí durante su recorrido por la Argentina antes de abordar el crucero”, informó el Malbrán al completar la semana de búsqueda con biólogos de los Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés).

Los lugares donde colocaron trampas durante una semana (por ejemplo, reservas naturales Humedal Llancanelo y Caverna de las Brujas, Bardas Blancas o Las Loicas) se eligieron por “criterios ecológicos y ecoepidemiológicos vinculados con la distribución de roedores de interés sanitario, entre ellos Oligoryzomys longicaudatus, Abrothrix hirta y Abrothrix olivácea”, agregaron. El trayecto que siguió la pareja relevado por las autoridades sanitarias de Mendoza los ubica en algunos de esos lugares, según detallaron a LA NACION.
“Teniendo en cuenta los sitios que visitaron en la provincia y por el período de incubación, es muy difícil y poco probable que hayan contraído el virus en Malargüe”, explicó Andrea Falaschi, directora de Epidemiología del Ministerio de Salud provincial. En uno de los pasos fronterizos con Chile quedaron los registros de sus cruces en el vehículo “estilo caravan” con patente neerlandesa. La salida y el reingreso al país –como también habían hecho en Neuquén– fue por el Paso Pehuenche, en el sur mendocino, no por el Sistema Integrado Cristo Redentor (SICR), como se informó inicialmente.
“No hay fotos ni videos del vehículo, ni rastros de GPS. Sí, se constató que estuvieron en la Reserva de Ñacuñán, en el este provincial. Luego, salieron hacia Chile el 12 de febrero, por Pehuenche, volvieron a ingresar a la provincia el 16, por el mismo paso, y estuvieron en el pueblo de Las Loicas, en Malargüe, donde se refugiaron de una tormenta. Estuvieron avistando dos días en la zona, de acuerdo a lo referido por familiares, pero no hay registro de cámaras fotográficas ni de reservas o datos de GPS. Se fueron por San Juan hacia la Rioja, el 19 de febrero”, precisaron fuentes oficiales consultadas.

La pareja de ornitólogos, de 69 y 70 años, había llegado al país a finales de noviembre y, desde ese momento, de trasladó por distintas provincias, con al menos tres salidas a Chile por pasos en el sur y Mendoza, para retomar su ruta hacia el norte durante febrero y mediados de marzo: estuvieron en La Rioja, Catamarca, Salta, norte de Santiago del Estero, Chaco y, por último, Corrientes. Ahí, sobre la marcha, decidieron descansar en un lodge exclusivo en una reserva natural privada en los Esteros del Iberá con mayores comodidades que las del motorhome.
“Eran muy linda gente”
Recién entonces, ya casi a mediados de marzo, siguieron viaje a Uruguay. En el país vecino, se alojaron en una chacra en la zona de Atlántida, a 550 metros del Camino a Parque del Plata. Fue durante “unos 15 o 20 días”, según refirieron en el alojamiento a este medio. No lo hicieron con el motorhome, que dejaron en el estacionamiento de larga estadía en Canelones, cerca de la ruta 8, a media hora de distancia de la chacra. En los alojamientos del último tramo de su recorrido, quienes tuvieron trato con ellos destacaron la pasión con la que todavía se dedicaban al avistaje de aves. “Eran muy linda gente”, refirieron en uno de esos sitios.
A Buenos Aires, como ya publicó LA NACION, regresaron por buque justo a tiempo para volar a Ushuaia el 29 de marzo, un día antes de que zarpara el Hondius. Pero, por malas condiciones, la salida del crucero se demoró 24 horas hasta el 1° de abril. A bordo, y después de haber hecho una escala en una isla del Atlántico para avistar aves, Schilperoord empezó con los primeros síntomas el 3 de abril, según se pudo ir conociendo, y consultó a los tres días al servicio médico a bordo. El 11 falleció. A las dos semanas, después de arrancar la cadena de contagio, murió su esposa. Relatos de otros pasajeros durante la cuarentena, tras el desembarco en Tenerife, España, coincidieron en que, inicialmente, se pensó que se trataba de gripe.

A los fines de la reconstrucción, las autoridades sanitarias argentinas y el equipo del Malbrán están trabajando, como en el brote de Epuyén de 2010-2019, con una ventana de ocho semanas hacia atrás de la fecha en la que el primer caso conocido (índice) comenzó con síntomas en el buque. Esto ubica a la pareja en su viaje e ingreso a Mendoza. El trabajo del equipo del Malbrán al sur de esa provincia también busca saber si pudo haberse corrido la frontera del virus Andes más allá del sur.
En tanto, el Centro de Ecología Aplicada de Neuquén (CEAN), que depende del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales provincial, está coordinando con la cartera provincial de Salud y el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (INEI) del Malbrán el monitoreo de roedores silvestres en los lugares donde pudieron haber estado los Schilperoord-Huisman cuando ingresaron a Neuquén, a finales de enero, desde Chile por el paso fronterizo Icalma.
Con la colaboración de Pablo Mannino
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