Una señal que salva vidas
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Hay situaciones de peligro, violencia, o encierro que ponen en riesgo la vida de alguien y que le impiden alzar la voz para pedir ayuda. Frente a esto, el mundo adoptó un código universal, una señal internacional que se interpreta como un pedido de socorro para quien es víctima de trata o de violencia. Lamentablemente, constituye aún un gesto que millones de personas no podrán reconocer y que urge difundir.
Con la palma abierta hacia el frente; esconder el dedo pulgar hacia el centro, se bajan los demás dedos lentamente sobre el pulgar, formando una suerte de puño de cierre suave. El éxito de la comunicación se asocia al disimulo con que se ejecute el gesto para que quien acompaña a la víctima no lo note.
La legislatura de Chubut sancionó la norma que oficializa la incorporación de esta herramienta en todo el territorio provincial. Será el Ministerio de Desarrollo Humano el encargado de modificar los protocolos de seguridad, establecer una currícula preventiva en las escuelas y desarrollar cartelería. El gesto visual como método de denuncia, en la fila de un supermercado, en una terminal o frente a una cámara de seguridad activa un engranaje estatal y penal que demanda capacitaciones.
Para el diseño de los protocolos de actuación se convocará a distintos actores, incluidas la Policía del Chubut, la de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y las Policías Comunitarias. Un comité interdisciplinario definirá cómo proceder ante la detección de la señal, fijará los circuitos de derivación y establecerá los procedimientos que eviten la revictimización de quien pide ayuda.
La fase de difusión tanto en escuelas como en vía pública, medios e instituciones de distinto tipo y orden es clave, incluyendo distintos estamentos del sector comercial privado.
La señal viene siendo incluida en protocolos ante violencia de género y trata por años en distintas jurisdicciones de nuestro país sin haber pasado por una sanción legislativa. Las campañas de difusión en escuelas, organismos públicos y redes sociales se llevan adelante. Sn embargo, distintas organizaciones reclaman que se la incorpore a la legislación nacional como una forma de unificar criterios, dada la importancia de brindar respuestas coordinadas a partir del conocimiento del gesto.
La Organización Internacional del Trabajo estima que en el mundo hay cerca de 21 millones de víctimas de trata, un 53% mujeres. Sumemos las que sufren otras violencias como las domésticas. Un operador que vigila un centro de monitoreo, un empleado de estación de servicio o un simple vecino pueden cambiar la suerte de una víctima. Los protocolos de actuación exigen mantener la calma, no confrontar y comunicarse rápidamente con la Policía.
Ante estas graves situaciones, detectar, acompañar y pedir ayuda es una responsabilidad que compartimos todos como sociedad. Chubut ha sido pionera. Sería muy positivo que una ley nacional contribuyera a la difusión del gesto para así también unificar criterios.







