El importante consejo de un mecánico: “Debes poner el aire acondicionado con las ventanillas bajas para ventilar el auto”
Un auto puede alcanzar hasta 60°C en su interior, algo que para el que va al volante puede significar una reducción en sus capacidades de reacción
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Aunque en Argentina nos encontremos en pleno invierno y las bajas temperaturas nos obliguen a encender la calefacción, cruzar el Atlántico nos permite anticiparnos al verano europeo, donde las intensas olas de calor causan estragos en los conductores y dejan lecciones para el futuro de nuestro país. El mantenimiento y el uso correcto del vehículo bajo temperaturas extremas no entienden de estaciones, por lo que la prevención es siempre la mejor aliada al volante.

Cuando el sol golpea directamente a un auto estacionado, este se transforma rápido en un auténtico horno. La permanencia de ciertos objetos cotidianos dentro del coche bajo estas condiciones representa un peligro severo que la mayoría ignora. Dispositivos electrónicos como celulares, tablets o baterías portátiles corren el riesgo de sufrir deformaciones que arruinan su vida útil. Asimismo, los medicamentos expuestos a un calor extremo pierden su eficacia terapéutica, mientras que los encendedores y aerosoles constituyen la mayor amenaza por la posibilidad de explosiones espontáneas.
El verdadero riesgo surge al inicio de la marcha. Según datos de la red de talleres Euromaster, la conducción en un ambiente superior a los 35 grados eleva la probabilidad de siniestros viales un 25%, ya que merma los reflejos de la persona al volante. Ante esta problemática, un mecánico español llamado Juan José logró gran difusión en las redes sociales con un consejo fundamental para proteger la salud de los pasajeros: “El aire acondicionado debés ponerlo con las ventanillas bajas unos segundos para ventilar”.
La explicación científica detrás de esta recomendación resulta alarmante. El interior de un coche expuesto al sol alcanza con facilidad los 60°C. A esa temperatura, los componentes plásticos y los materiales sintéticos del vehículo emanan gases y vapores químicos tóxicos. El error más común entre los automovilistas consiste en el ingreso al rodado, el encendido de la refrigeración a máxima potencia y el cierre inmediato de las puertas. Esta acción obliga a los ocupantes a la inhalación directa de esas sustancias nocivas acumuladas en el espacio cerrado.

Para garantizar un viaje seguro en trayectos largos, los expertos recomiendan una temperatura constante de unos 22 grados centígrados en el rodado, lo cual optimiza la concentración. A su vez, es importante el control del sistema de climatización: la presencia de pequeñas gotas de agua en el suelo tras el uso del equipamiento es una excelente señal sobre el estado óptimo del circuito.
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